Arturito Búsquedas

domingo, 12 de octubre de 2008

Canciones precognitivas

Hoy confieso

Soy muy tonto al encarar
para expresar mis sentimientos,
y soy demasiado corto
para contarte mis sueños.

No me escondo al escribirte
la mitad de lo que pienso,
es el miedo a enfrentarte
y que no creas lo que siento.

Y por más que letra muerta
sea esta carta con el tiempo,
me conformará que sepas
que un día fuiste mi desvelo.

Trataré de hablar con claridad,
para que conozcas la verdad,
fue al verte que perdí el corazón,
es una cuestión de amor.

Parecía ser nomás
otra tarde como tantas,
en aquel mismo lugar
de tantas tardes y mañanas.

No alteraba mi atención
cuanto alrededor pasaba,
hasta que corté la abulia
al chocar con tu mirada.

Me sedujo una sonrisa,
me enredé en unas palabras,
me enganché con tus secretos,
y caí en mi propia trampa.

Estoy seguro que ni lo soñás,
que tus ojos me quitan la paz,
que quisiera estar con vos de sol a sol,
es una cuestión de amor.

Si creés que esto que digo
tiene un dejo de egoísmo,
por haberlo confesado
tras abrir nuestros caminos,
prefiero que sea así.
La verdad quedó escondida
entre la luna y el rocío,
de alguna madrugada cruzando la ciudad.

Y por más que en un recuerdo
me convierta con el tiempo,
me conformará que sepas
que un día fuiste mi desvelo.

No podrías nunca imaginar,
que tu boca es mi debilidad,
que en la piel quiero estamparte esta pasión,
es una cuestión de amor.


ARTURO ARIAS TERCEIRO
12 de octubre de 1994

Para compartir

El mérito de la esfinge

Cuando a Miguel Angel, el gran artista del renacimiento, le entregaban un bloque de mármol, él, en ese bloque veía las figuras humanas, con todos sus aditamentos.

¿Qué puede tener de humano un bloque de mármol?
La primera respuesta es; nada. Por cierto que un bloque de mármol, no tiene nada de humano. Este pertenece al mundo de los minerales. El bloque de mármol, es pura y exclusivamente materia inanimada. En cambio, los humanos, pertenecen al mundo de lo vivo. Y además; hablan. Sí señor, los seres humanos tienen el poder de la palabra. Incluyen en si mismos al mundo de la materia lo que comparten con el bloque de mármol, pero también viven como las plantas, se mueven como los animales Pero además: hablan.
Cuando la boca dice cosas, con sentido, se mueven los labios, la lengua y otros órganos del aparato fonador. Estas dos acciones; moverse y hablar, es algo que el bloque de mármol no puede hacer de ninguna manera.
Sin embargo, Miguel Angel Buonarotti, veía en esos cachos de materia inerte; figuras humanas.
Este hombre singular, las veía tan claramente, que luego tallando ese mudo trozo de mármol, lograba su aparición.
Según las palabras de Buonarotti, esas figuras estaban ahí. Él lo que hacía, era sacar lo que sobraba, entonces ellas aparecían. Y a lo que fue apareciendo lo llamamos: El Moisés, La Piedad, El David, entre otras. Y todos, sin dudarlo, los que las hemos visto, los que pasamos los dedos sobre una reproducción, los que hemos soñado con la belleza sobrehumana de las mismas, las consideramos obras de arte.
Para todos, esas figuras que Miguel Angel veía, y que sin duda, solo él veía, que ninguno de sus contemporáneos imaginaba siquiera, esas figuras, para las cuales, todos, menos Miguel Angel, estaban totalmente ciegos, estaban realmente dentro del bloque de mármol y el genio del artista, las logró rescatar de ahí.
Bueno, no se crean que soy una burra. No se crean que no sé, que cuando Miguel Angel, terminó su Moisés, Lo vio tan real, tan vivo, tan humano, que le reclamó que hable.
Pero el bloque de mármol transformado en monumental belleza, no pudo responder al pedido de su creador. Fiel a su naturaleza, siguió impávido, mudo. Y aquí el término está muy bien puesto, el bloque de mármol siguió: petrificado.
El descubridor del Moisés, no pudo tolerar tamaño desacato y le propinó al mármol violentos golpes en su parte superior, rajando apenas la piedra. Por suerte, uno de sus discípulos logró frenar ese atropello y hoy día, quinientos años después de que ese Moisés conociera la luz, aún hoy, podemos seguir disfrutando de su avasalladora magnificencia.
Pero me interesa otra cuestión que tiene que ver con lo que quiero relatar.
Me interesa destacar, que para todos los que no eran Miguel Angel, frente al bloque de mármol, estaban ciegos respecto a las distintas estatuas que el maestro luego reveló.
Las estatuas, estaban ocultas en el bloque de mármol. Pero este, a pesar de ser notoriamente tangible y visible, enceguecía a los que lo mirasen, respecto a las obras maestras ahí contenidas. Como anticipé, solo el gran escultor renacentista, el mismo que como pintor nos regaló los frescos de la Capilla Sixtina, solo él, veía esas hermosas estatuas. Los demás estaban ciegos, totalmente ciegos respecto de ellas.


Algo así pasa con nuestras vivencias internas. Frente a ellas, muchos de nosotros estamos ciegos, completamente ciegos. Y aunque parezca paradójico, eso lo descubrí, cuando A causa de mi discapacidad visual, empecé a ir a la escuela para ciegos.
Ocultas, igual que las estatuas dentro de un bloque de mármol, emociones contrastantes bullían en mi interior. Decir emociones es limitativo. No solo se trataba de Emociones, sentimientos, pensamientos, esperanzas y desesperanzas.
Sí, todo eso junto, también separado.
Y las formas verdaderas de todos esos aspectos del espíritu, fueron apareciendo de a poco. Casi diríamos, tallados por el más hábil de los escultores.
Qué escultor más hábil de la verdad que la realidad lisa y llana!
Preguntas que me hacían. Preguntas como el escalpelo del artista que iban descubriendo, para que yo las viera con el corazón, a esas sinuosas peripecias de la mente.
- Por qué no usas bastón?
- cuánto hace que estás así?
Y la peor de todas:
- tenés resto visual?
Esta expresión " resto visual", me remite a una condena. Yo preguntaría si ves algo, o hasta donde llega tu vista, como cuando vas al oculista y te enfrenta con esa hilera de letras de las cuales ahora ya no distingo ninguna.
Debo decir, que todas estas preguntas, más otras que se deslizaban como un rocío de amargura, me obligaban a enfrentar con aquello de lo que deseaba huir: justamente mi discapacidad.
Pero si empecé comparando a esta situación, la de ir a la escuela para ciegos, con la actividad de un artista que descubre dentro de un bloque de mármol, obras de arte maravillosas, es porque en esta experiencia de transitar la enseñanza necesaria para vivir sin ver, llegué a ver obras de arte maravillosas.
Pero ahora que me metí con este tema, me doy cuenta que no es de esto de lo que quería hablar.
Es cierto que todos los seres humanos tenemos sentimientos que actúan en contra de nosotros mismos y que no sólo nos apabullan afectivamente. La ciencia hoy en día a demostrado que nos enfermamos físicamente cuando nos deprimimos, nos estresamos, o simplemente cuando tenemos pensamientos negativos, de odio, o de rencor contra los demás o contra nosotros mismos.
Y en realidad, qué poco que necesita el hombre para deprimirse!! Apenas necesita perder el colectivo, ponerle mucha sal a la comida convirtiéndola en incomible o meterse en el banco en la cola equivocada con lo cual termina haciendo dos colas.
Sí, no nos engañemos. Esos avatares circunstanciales y pasajeros alcanzan y sobran para deprimir a cualquiera, estresarse groseramente y hasta para sentirse el más tonto de los hombres. Por eso voy a hablar de otra revelación que me sucedió en la escuela.
Se me reveló, que mis dedos no estaban ciegos. Cualquiera que los mira o los toca dirá;
-Qué pueden ver los dedos?
Pero cuando conocí el sistema Braille de lectura, descubrí que mis dedos veían.
Hasta ese momento estaba ciega frente a esa circunstancia.
Durante todo el tiempo, en el cual pude leer con mis ojos, estaba ciega frente a la circunstancia de que mis dedos veían.
Por cierto que no saber, es una especie de ceguera. Por cierto que la peor ceguera, la peor enfermedad, es la ignorancia.
Ahora yo, he despertado mi nueva vista. Y mis dedos, igual que en el caso de la creativa inteligencia del gran Miguel Angel Bounarotti, que podía ver en un bloque de mármol la belleza del arte, podrán ver, en simples puntitos, las bellezas de la poesía y el encanto singular de los cuentos.
Miguel Angel sabía que sus dedos tenían magia. Pero, sabría Miguel Angel que los dedos pueden tener tanta magia?
Cómo habrá sido la visión del escultor de la Esfinge? ¿También, igual que Miguel Angel, habrá visto esa figura en el bloque de piedra en el cual finalmente fue tallada? Cómo se puede visualizar semejante figura, la enorme figura de veinte metros de alto, treinta metros de ancho y noventa de largo en algo que no presenta el menor indicio de la misma?
Ese es el mérito de la esfinge. Su capacidad de revelarse donde no está.

Lic. Nora S. Freidin

domingo, 21 de septiembre de 2008

El traje - de Juan C. Dido

El traje

Juan se puso el traje nuevo y salió a caminar. Ponía toda su preocupación en aparentar que andaba despreocupadamente, pensaba en el aspecto que tendría con el traje que estrenaba. Medía sus movimientos, imaginaba su figura en el andar atildado. Lo vio venir a Jorge desde la esquina.
-Hola Jorge, ¿cómo te va? –dijo deteniéndose con ademanes calculados y sin abandonar la prestancia.
-Qué tal Juancito, ¿te vas de parranda?
-Un paseo nomás che.
-Bueno... Suerte... Pero, aver a ver a ver... Déjame que te mire... ¡¡Viejo qué pinta!! ¡Pobre de ellos, no tenés traje porque no querés!
-Qué te parece... Lo estreno ahora.
-¡¡Extraordinario!! ¡Qué tela! ¡Y el modelo... Impecable viejo!
-Bueno Jorge, te dejo...
-¡A ver! ¡Pará un cachito! Mirándolo bien...
-¡Qué pasa!
-Me parece que tiene un pequeño defecto...
-¡Defecto! Si este traje está hecho de medida, y me costó un ojo de la cara.
-Bueno Juan, yo no quiero ofenderte... pero fijate aquí en las mangas...
-¡Qué tienen las mangas!
-Mirá la derecha... es un poco más larga que la izquierda, ¿lo notás?
-¡Uy, me parece que tenés razón! ¡Qué cretino este sastre! ¡Ah, pero a mí no me hace esto!...
-¡Ehh, bueno... Tampoco es para tanto! El defecto es casi imperceptible, y se puede solucionar fácilmente.
-¿Vos creés?
-¡Pero claro!... A ver, doblá un poco el brazo derecho; así ves... Ahí está... Listo, desapareció el defecto.
-¿No se nota che?
-¡Para nada!... Como si no existiera. Simplemente tenés que llevar el brazo izquierdo caído y el derecho flexionado.
-Es cierto... Bueno chau Jorge, Gracias...
Juan siguió caminando con su traje nuevo. Ahora ponía todo el cuidado en mantener algo flexionado el brazo derecho, y estirado el izquierdo. Su andar era más rígido, pero las dos mangas llegaban exactamente hasta el arranque de la mano.
No había hecho media cuadra, cuando se encontró con Alberto...
-¿Qué decís Alberto?
-Aquí andamos... Mejor dicho, miramos como andan los otros. ¡¡Juancito viejo y peludo!! ¡Qué mal que viven los pobres!
-¿Por qué lo decís?
-Vamos, no seas modesto. Una pilcha como la que tenés, no puede pasar disimulada.
-Qué te parece...
-¡Una pintura! Déjame que la vea bien... Caminá unos pasos, ¿a ver?... Perfecto loco... Diez puntos. Bueno... digamos casi diez puntos...
-¡Cómo casi diez puntos! ¿Tan rápido cambias de opinión?
-Bah... no me hagas caso. Es una pavada.
-¡No no no, ahora no me lo ocultés! Decime que descubriste.
-Sólo una pequeñez Juancito, las botamangas están desparejas.
-¡Desparejas!
-Sí, fijate... La izquierda es un poquito más larga que la derecha. Claro que casi ni se nota.
-¡Pero ese casi, quiere decir que se nota! Si supieras lo que me costó este traje... Me voy ya mismo a la sastrería...
-¡Ehhh, no seas tan drástico! Ese defecto tiene arreglo inmediato.
-¡Cómo inmediato!
-Pero Juancito, ¡te ahogás en un vaso de agua! Mirá... Incliná el cuerpo un poco hacia la derecha, de manera que la cintura quede un poco levantada de ese lado... Ahí está, ¿ves? Al pelo. Las dos botamangas a la misma altura...
-¿Seguro que no se nota che?
-No tengo por qué engañarte Juancito, pero si desconfías, podés preguntarle a “Cacho” que ahí viene.
-Qué tal muchachos...
-Hola “Cacho” venís justo porque Juancito necesitaba un juez.
-¿Un juez? –dijo extrañado “Cacho”.
-¡Es un decir! Alguien que objetivamente juzgue su elegancia.
-¡Me estás cargando! Con ese traje no hay juez que lo condene.
-¿No te lo dije Juancito?
-¿En serio “Cacho”? Me interesa tu opinión.
-Y, esta es mi opinión. Impecable, un dandy Juancito. Bueno... prácticamente un dandy...
-¡Ese prácticamente, es un reparo!...
-Bueno, por favor, no exagerés, apenas una minucia...
-¡Y de qué se trata!
-Las hombreras.
-¿Qué tienen las hombreras?
-Y, la derecha está un poco más alta. ¿Qué opinás Alberto?
-Coincido con tu observación.
-¡No ven, no ven! ¡Yo a este sastre no lo perdono!...
-Vení, no seas apresurado. El sastre te va a aumentar el desarreglo y nada más. Esto se corrige en un santiamén –repuso “Cacho”.
-¿Y cuál es la solución?
-Más simple imposible. Es suficiente con que levantés unos centímetros el hombro izquierdo y listo. Ves, así... A ver ahora... caminá, caminá, ves... ¡Perfecto!
Y Juancito siguió caminando, luciendo su traje nuevo. Llevaba el brazo derecho flexionado y pegado al cuerpo; el izquierdo estirado y rígido; el cuerpo volcado hacia la derecha, y el hombro izquierdo más alto que el derecho.
Desde la esquina, lo vio venir el grupo de muchachos.
-Che, miren ese pobre tipo. ¡Es un deforme! ¡Un contrahecho!
-¡Qué castigo pobre infeliz!
-Es cierto. Pero fíjense... ¡¡Qué macanudo le queda el traje!!

Juan Carlos Dido

viernes, 19 de septiembre de 2008

Una de enanitos...

Una de enanitos...

Dos entrañables amigos Jorgito y Eduardito, salieron un sábado dispuestos a reventar la noche. Jorgito, el día anterior, después de salir del circo, había
ido al Casino flotante y ganado una importante suma de dinero en las máquinas tragamonedas.
Por ello, decidió compartir su buena suerte con su amigo Eduardito, a quien le pidió que por esa noche dejara su rutinario trabajo de “pato bica” en un
pelotero.
Dispuestos a disfrutar en grande, enfilaron hacia la zona de Palermo Hollywood; haciendo gala de sus dotes de seductores, a medianoche ya estaban acompañados
por dos exuberantes señoritas.
Luego de tirar una moneda al aire, definieron que Eduardito se quedaba con la rubia, y Jorgito con la pelirroja.
Primero a cenar; después a bailar, hasta que finalmente invitaron a sus bellas amiguitas a pasar la noche en el Hotel Faena de Puerto Madero.
Rentaron dos suntuosas suites, y champán mediante dejaron transcurrir los acontecimientos.
Eduardito en el preciso momento en que debía actuar, se inhibió. Su compañera fue por demás tierna con él y trató de consolarlo. En mitad de la madrugada,
Eduardito y su pareja escuchaban lo bien que la pasaban Jorgito y la pelirroja en la habitación contigua.
“un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!”
Se oía una y otra vez, entre gritos y risas. Esto mismo se escuchaba a lo largo de toda una hora, y tras un breve silencio de cinco a diez minutos, otra
vez:
“un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!”
Así pasaron toda la velada, mientras Eduardito y la rubia se miraban entre extrañados e incrédulos.
A la tarde siguiente los enanos se volvieron a encontrar de camino a sus trabajos:
-Hola Jorgito! –salió al cruce Eduardito.
-Ah, que hacés che...... Voy de raje; llego tarde al circo para la primera función. Qué contás?
-Acá estoy. Esperando que los padres traigan a sus pibes al pelotero.
Hablando de todo un poco...... –dijo pícaramente Eduardito: vos sí que la pasaste bien anoche, no?
-Y...... sí. Bueno, en realidad, los dos la pasamos bien, no te parece Edu? Voy a tener que ir más seguido al casino flotante.
-Sí, la salida estuvo linda. Pero yo te confieso, que con la rubia me inhibí......
Por eso celebro, que vos hayas estado hecho una fiera. Qué estado físico! Estuviste sin descanso una y otra vez toda la madrugada! Te felicito! Me imagino
como se habrá quedado la pelirroja! Debe estar admirada y derretida por vos, no?
-De qué hablás! La pelirroja se la pasó riendo toda la noche! -repuso Jorgito.
-Cómo que riendo! -interrumpió exaltado Eduardito, si yo te escuché: “un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!” Así te la pasaste todo
el tiempo.
-Efectivamente! -respondió Jorgito: Esos: “un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!” “Un, dos, tres, pa!”, que escuchaste toda la noche, fueron mis inútiles
intentos de poder subirme a la cama......

viernes, 12 de septiembre de 2008

Qué idea...Arturito, qué idea!!!

Rimas de Becquer

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

viernes, 5 de septiembre de 2008

lunes, 1 de septiembre de 2008

lunes, 18 de agosto de 2008

Apio verde tu yu

Apio verde tu yu

La familia Derroditis era una familia normal, de esas tantas que habitan el conurbano bonaerense. Bueno, para mejor decir, casi normal.
Estaba integrada por un matrimonio, constituido por Petunia y Zenón, y un hijo, Edgar Augusto.
La vida de los Derroditis transcurría sin sobresaltos. Zenón trabajaba como capataz en una fábrica, Petunia salía a barrer la vereda, y pasaba revista a las últimas informaciones sobre las vidas de todos los vecinos del barrio, y hasta de la ciudad. Edgar Augusto, ya en plena adolescencia, buscaba definir su vocación. Ingresó primeramente al Colegio Industrial, quería ser técnico en electrónica. Luego de dejar a oscuras el vecindario, y de estar a punto de hacer volar el colegio con sus experimentos, reconoció que la electrónica no era su fuerte.
Una mañana, Edgar Augusto sorprendió a sus padres con una nueva buena:
-¡Ya está! ¡Ya está! ¡Encontré mi verdadera vocación! Papá, Mamá, voy a ingresar en la Armada.
Petunia y Zenón se miraron asombrados. Petunia echó a volar su frondosa imaginación, y de inmediato expresó:
-¡Edgar Augusto, hijo mío! ¡Qué emocionada y orgullosa me pone tu decisión! Ya me parece verte, ya veo los titulares de los diarios... “Hoy llega a la Argentina, luego de un largo periplo, el buque insignia de la Armada al mando del noble y valeroso Almirante Edgar Augusto Derroditis”.
-Si vieja, y como todo buen marino, tendrá una mujer en cada puerto –Agregó entusiasmado Zenón.
Una noche, Cupido puso en el camino del joven a Cintia, la mujer que siempre había soñado. Orgulloso la llevó a su casa, para presentársela a sus padres.
La tarde de la presentación, Petunia y Zenón estaban tomando mate, y escuchando unos tangos. Ni sospechaban que aquel día iba a ser imborrable. Cuando de pronto se abrió la puerta e hizo su ingreso Edgar Augusto con su adorada Cintia, el matrimonio Derroditis quedó visiblemente impactado. Zenón casi se traga la bombilla, y Petunia debió ser auxiliada con premura, dado que se atragantó con una tortita negra.
Edgar Augusto era por sobre todas las cosas, un hombre práctico. No le seducía tener una mujer en cada puerto, y por ello optó por una cuyo “peso y volumen”, diera un “peso específico” igual al de tener un seleccionado de chicas en varios puertos del mundo.
A Petunia, le caía más que “pesada” la novia del nene, y más que pesado se puso el ambiente en el hogar de los Derroditis. Cada conversación que se orientaba hacia el tema del noviazgo de Edgar, terminaba en acciones bélicas.
¡Perdón!... ¡No estoy exagerando! Cualquiera que pasaba a saludar, podía ver, una silla en vuelo rasante entre la cocina y el baño; una radio con sermón del Pastor Jiménez incluido, volando en dirección a una casa vecina, zapatos, libros, ollas, y hasta la bolsa de ruleros de Petunia, convertidos en certeros misiles tierra-aire.
Un día, Edgar Augusto decidió poner coto a tan incómoda situación. Tomaba unos mates y comentaba:
-¡La cosa acá en casa va de mal en peor! Leonardo me tenés que ayudar; quiero sacarme este problema de encima...
Petunia venía de la terraza bajando las escaleras. Al percibir que su hijo conversaba con un amigo, no pudo con su genio, y se puso a escuchar...
-Imaginate Leo, de esa forma la "reviento", y ya nunca más va a poder decirme nada.
-Verdaderamente, tu vieja no se imaginaría jamás semejante sorpresa –afirmaba Leonardo.
-¿Quienes nos pueden ayudar para este trabajito? –preguntó de pronto Edgar.
-Juanito, mi amigo que trabaja con papel reciclado. Puede inmortalizar a tu vieja en una tarjeta de papel hecho a mano. ¡Ahhh!, también el doctor Fugazzetta. Te consta que el gordo con el cuchillo es todo un cirujano.
Petunia a estas alturas, estaba más blanca que el papel que manufacturaba el amigo de Leonardo. No podía creer lo que estaba escuchando, y de inmediato puso al tanto de los acontecimientos a su esposo:
-¡Los oí, los oí Zenón! ¡Quieren liquidarme! Yo sé lo que te digo, tu hijo y sus amigos son una manga de facinerosos.
-Debe haber una confusión Petunia. Tranquilizate –decía Zenón, mientras le daba un mate.
-¡Tranquilizarme! ¡Cómo puedo estar tranquila, si quieren convertirme en una tarjeta de papel reciclado!
Dos días después, cerca de las siete de la tarde, Petunia regresaba del supermercado. Al acercarse a la puerta escuchó que su hijo conversaba con alguien...
-¡Fantástico Juanito! Explicame, ¿cómo hacés este trabajo?
-¡Juanito! ¡Dios me libre y me guarde, es el del papel hecho a mano! –decía Petunia aterrada.
-Primero, la rompo en pedacitos...
-¿Cómo la rompés? –interrumpió intrigado Edgar Augusto.
-Con las manos. No me gusta usar tijeras; prefiero la fuerza y precisión de mis manos.
Un frío helado recorrió a Petunia. Estaba paralizada, quería salir corriendo, pero no atinaba a nada. Entretanto, Juanito proseguía:
-Lleno la bañera hasta la mitad, y sumerjo en el agua el picadillo. Le echo un preparado elaborado con unos químicos, y lo dejo veinticuatro horas hasta que se convierta en una pasta...
-Pero... Permítame una preguntita, ¿y la cara de mi señora? ¿No va a aparecer en la tarjeta?
Petunia al oír esa voz quedó anonadada...
-¡Viejo traidor! ¡Estoy rodeada!
-No se preocupe don Zenón, soy todo un artista. El sábado usted tendrá en sus manos, una tarjeta de salutación con el rostro de la patrona sonriente en el frente –explicaba Juanito.
Esa misma noche, Edgar Augusto informó a sus padres que el sábado, haría en casa un asado con sus amigos. Petunia dejando volar su frondosa imaginación, y alterada por los acontecimientos, se veía asada vuelta y vuelta en la parrilla. Zenón la convidó con un mate. Ella lo aceptó, pero mirando el paquete de yerba que estaba sobre la mesa, no pudo evitar imaginar que tenía por etiqueta, una calavera cruzada por dos huesos. Padre e hijo se miraban estupefactos, mientras Petunia tirando el mate, salía huyendo despavorida.
Y llegó nomás el sábado en cuestión. Desde hora temprana empezaron a arribar los amigos de Edgar Augusto, Trayendo cada uno misteriosas cajas que subían a la terraza. Petunia, atrincherada en la habitación, oía risas y que se empezaban a afilar los cuchillos. Con total determinación abandonó su encierro, y se acercó a la escalera para escuchar que tramaban...
-Con una incisión precisa a esta altura, solucionado el problema...
-¿Estás seguro Fugazzetta? –preguntó Edgar Augusto.
-¡No te voy a permitir que dudes de mi palabra! ¡Vos sabrás mucho de corbetas misilísticas, pero no me vas a enseñar a mí como cortar una media res! ¡Traé ahora mismo esa vaquillona! –respondió enérgicamente Fugazzetta.
-¡Vaquillona! ¡Grosero sinvergüenza! ¡Tratarme de vaquillona, se nota que no te mirás al espejo hace rato! –dijo indignada Petunia, y encarando hacia la terraza agregó:
¡Esto se terminó! ¡Ahora van a saber quien es Petunia Derroditis!
Cuando iba a subir, vio a su hijo que sonriente bajaba. Al mirar hacia un costado, advirtió que saliendo de la cocina, se acercaba hacia ella Zenón, con una pala en una mano y una bolsa de consorcio en la otra.
Padre e hijo se miraban desconcertados, mientras Petunia picaba en punta hacia la calle gritando a viva voz:
-¡Socorrooo! ¡Auxiliooo! ¡Quieren asesinarme! ¡Estoy rodeada por una banda de salvajes descuartizadores! ¡Socorrooo!
Al instante la tranquilidad del barrio se vio totalmente alterada. Periodistas por doquier; móviles policiales; carros de asalto; el grupo “Halcón” y el “GEOF” tomaban posición en los techos vecinos; un juez federal y hasta un fiscal, estaban al frente de aquel gigantesco operativo.
Hoy es sábado, ya llevamos una semana encerrados en la cárcel de Devoto. Mientras yo estoy escribiendo; Fugazzetta y Juanito miran a través de los barrotes, el partido de fútbol de General Lamadrid; Zenón ceba mate y lee los diarios, y Edgar Augusto repite una y otra vez:
-¡Yo sólo quería festejarle el cumpleaños!... ¡Yo sólo quería festejarle el cumpleaños!... ¡Quien me habrá mandado organizarle una fiesta sorpresa!...
-Dejá de hacerte drama Edgar –le dije, la fiesta sorpresa de cumpleaños para tu madre ya es historia. Ahora debemos pensar cómo vamos a librarnos de los cargos de asociación ilícita, privación ilegítima de la libertad, amenazas reiteradas, maltrato y tormentos psicológicos.
Zenón al oírme decir esto, dejó de leer, terminó el mate, y mirándo entre incrédulo y asombrado, me dijo:
-Permitime una preguntita estimado Leonardo. Esos fulanos de los que estás hablando... ¿Son políticos del oficialismo, o de la oposición?

Leo Lígori

domingo, 17 de agosto de 2008

Sin decir nada

Sin decir nada

Volvió una noche, sin previo aviso,
como si nada;
traía en los ojos Su avidez clásica,
y algunos sueños de antigua data.
La miré absorto,
la vi radiante,
no dije nada.

Me habló de todo, preguntó todo,
como si nada;
mientras un ángel Violín en mano,
recreaba ambientes de vieja data.
La vi en mis brazos,
me vi en su cuerpo,
solté una lágrima.

Nostalgias que golpean
en el desandar de un día;
amor que has hecho mella
hasta en mi más íntima fibra.

Momentos que el destino
los disfraza de recuerdos;
vivencias que es en vano,
no prescriben con el tiempo.

Café y masitas, candor y afectos
de antigua data;
pautaba todo, trazaba planes,
metas afines como si nada.
Por un instante,
me vi en su vida,
la vi en mi alma.

Con un suspiro callé sus labios
ya de mañana;
mientras el ángel seguía ensayando
sus melodías de vieja data.
Y sollozando me fui en silencio,
diciendo mucho,
sin decir nada.

ARTURO ARIAS TERCEIRO
Noviembre 12 de 2000

lunes, 4 de agosto de 2008

Funeral santiagueño

Cortejo fúnebre en pueblito santiagueño
-Donde tienen la costumbre de pasear el finado por el barrio antes de llevarlo al cementerio-

Va el coche fúnebre y detrás la procesión. pegado a la parte posterior del citado coche un niñito de 5 años con una mano sobre el cajón llora desconsoladamente y dice: -- Llevame con vos, papito. Llevame con vos.
La escena es desgarradora. Se le acerca un vecino, le apoya una mano sobre el hombro y le dice:
- Deje de llorar m'hijo; el papito se ha ido al cielo.
El niño responde aún llorando:
- No, el papi maneja el coche, y no me quiere llevar...

Flor de vela!!!

El Padre Rodríguez y la señora González....

La Señora González estaba caminando por la calle cuando se cruzó con el padre Rodríguez.
El padre le dijo:
-¡Muy buenos días! ¿No es usted la Señora González a quien casé hace dos años?
Ella contestó
-Efectivamente padre soy yo.
-Y no han tenido niños aún?
-No padre, aún no.
El padre dijo:
-Bueno, yo estoy yendo para Roma la semana entrante así que prenderé una vela para usted y su esposo...
-Oh padre, muchas gracias! -y ambos siguieron su camino.
Muchos años más tarde se encontraron nuevamente. El sacerdote preguntó:
-Bueno Señora González ¿cómo se encuentra usted ahora?
-Muy bien padre.
-Por favor dígame, ¿han tenido niños ya?
-Oh sí padre, 3 pares de mellizos y 4 criaturas más. En total 10......
-¡Bendito sea el Señor! ¡Qué maravilla! ¿Y adonde está su amante esposo?
Ella contestó:
-Camino a Roma...... a ver si puede apagar la vela que usted prendió.

La leyenda del Fiat 600...

LA LEYENDA DEL FIAT 600

Cierta madrugada, venía por la panamericana desde Zárate hacia Buenos Aires y, como era de esperarse, mi pobre FIAT 600 se rompió.
Entonces me tiré a la banquina esperando que alguien pase y a los 10 minutos apareció un Mercedes Benz Compressor a 170 km/h pasando frente a mí.
En eso veo que el tipo del Mercedes da marcha atrás y vuelve hasta el FIAT. Ahí mismo se ofrece a remolcar mi pobre porquería, y acepté enseguida, pero le pedí por favor que no corra mucho, si no mi Fiat y yo, ibamos a ir a parar al diablo, obvio.
Y combinamos que le iba a hacer luces cada vez que el Mercedes estuviera yendo muy rápido. Entonces, el Mercedes comenzó a remolcarme, y siempre que se zarpaba con la velocidad, le hacía luz, lo pongo en singular, porque para variar, uno de ellos estaba en corto y no funcionaba.
En eso, aparece un Porsche Carrera GT, que intimida al Mercedes. Éste no deja que lo burlen y va: 120, 130, 150, 190, 210, 240, 260 km/h.
Yo ya estaba desesperado, haciendo luces como loco, y los dos a la par.....como locos!!!...
Por ahí, pasamos por un puesto de Policía Caminera, pero, ni vi el radar, que registró impresionantes 270 km/h.
Entonces el policía avisa por radio al próximo puesto:
-Atención!!!! Atención!!!! Un Mercedes Gris Plata y un Porsche Negro disputando una picada a mas de 270 km/h en la autopista, y... muchachos... juro por mi vieja, por mis hijos y por mi laburo:
“Viene un FIAT 600 atrás de ellos haciéndoles luces para que lo dejen pasar”!!!.............................m

El juez

El juez

Cuando fui citado a comparecer, como decía la cédula de notificación en calidad de testigo, entré por vez primera en el Palacio de Justicia. Cuantas puertas, cuantos corredores. Pregunté dónde estaba el juzgado que me había enviado la citación, me dijeron... a los fondos, siempre a los fondos.
Los pasillos eran fríos y oscuros. Hombres con portafolios bajo el brazo corrían de un lugar para otro, y hablaban un lenguaje cifrado en el que a cada rato aparecían palabras como, “in situ”; “a quo”; “UT retro”. Todas las puertas eran iguales, y junto a cada puerta había chapas de bronce cuyas inscripciones gastadas por el tiempo ya no podían leerse.
Intenté detener a los hombres de los portafolios y pedirles que me orientaran, pero ellos me miraban coléricos, me contestaban “in situ”, “a quo”, “UT retro”. Fatigado de vagabundear por aquel laberinto, abrí una puerta y entré. Me atendió un joven con chaqueta de lustrina muy orgulloso; soy el testigo le dije, me contestó tendrá que esperar su turno.
Esperé prudentemente, cinco o seis días. Después me aburrí, y tanto como para distraerme comencé a ayudar al joven de chaqueta de lustrina. Al poco tiempo ya sabía distinguir los expedientes que en un principio me habían parecido idénticos unos a otros.
Los hombres de los portafolios me conocían, me saludaban cortésmente, algunos me dejaban sobrecitos con dinero, fui progresando. Al cabo de un año pasé a desempeñarme en la trastienda de aquella habitación. Allí me senté frente a un escritorio, y empecé a garabatear sentencias.
Un día el juez me llamó. Joven me dijo, estoy tan satisfecho con usted, que he decidido nombrarlo mi secretario. Balbuceé palabras de agradecimiento pero se me antojó que no me escuchaba. Era un hombre gordísimo, miope, y tan pálido que la cara sólo se le veía en la oscuridad. Tomó la costumbre de hacerme confidencias; qué será de mi bella esposa, suspiraba, vivirá aún? Y mis hijos? El mayor andará ya por los veinte años.
Algún tiempo después, este hombre melancólico murió creo, o simplemente desapareció, y yo lo reemplacé. Desde entonces soy el juez.
He adquirido prestigio y cultura, todo el mundo me llama “U SIA”. El joven de saco de lustrina cada vez que entra en mi despacho me hace una reverencia. Presumo que no es el mismo que me atendió el primer día, pero se le parece extraordinariamente.
He engordado... La vida sedentaria; veo poco, la luz artificial día y noche fatiga la vista, pero uno disfruta de otras ventajas. Que haga frío o calor se usa siempre la misma ropa, así se ahorra. Además los sobres que me hacen llegar los hombres de los portafolios son más abultados que antes. Un ordenanza me trae la comida, la misma que le traía a mi antecesor, carne, verduras y una manzana. Duermo sobre un sofá. El cuarto de baño es un poco estrecho. A veces añoro mi casa, mi familia. En ciertas oportunidades, por ejemplo en Navidad, no resulta agradable permanecer dentro del palacio pero, que he de hacerle, soy el juez.
Ayer mi secretario, un joven muy meritorio, me hizo firmar una sentencia; las sentencias las redacta él, donde condeno a un testigo falso. La condena “in apsentia”, incluye una multa e inhabilitación para servir de testigo de cargo o de descargo. El nombre me parece vagamente conocido... No será el mío?
No! No puede ser! Ahora yo soy el juez, y yo firmo las sentencias.

Marco Denevi

domingo, 3 de agosto de 2008

El sueño de María Sombra

El sueño de María Sombra:

En un pueblito muy lejano vivía María Sombra con sus padres y hermanos, con quienes se divertía en el amplio jardín con flores por doquier y mariposas multicolores, de una casa pequeña a orillas de un arroyo cristalino.
Así pasaban los días, a pura diversión. A María Sombra le encantaba de noche sentarse en el pasto y contemplar la blanca luna o tratar de descubrir el misterio de las estrellas.
Un día decidió ir sin sus hermanos al arroyo; allí sentada a la sombra de un frondoso sauce, dejaba que la brisa jugueteara con su cabello.
De pronto, de la nada apareció una gitana, y sorprendida ante tan inesperada compañía, la niña se levantó. La gitana le sonrió y le dijo:
- No temas criatura, sólo quiero hablarte un momento, luego te marchas.
María Sombra accedió al pedido de la mujer, se sentó, y escuchó atentamente a la gitana. Aunque incrédula la curiosidad pudo más, pensó entonces:
- ¿Por que no?
- Oye niña te esperan días duros; se acabaron el baile a la orilla del arroyo y
la siesta interminable bajo la sombra del sauce, y tus charlas extrañas con los árboles. Pero también te espera el amor, que vendrá de las aguas -y nuevamente la mujer le repite: Niña, te esperan horas difíciles... Ahh... pero el amor será tu recompensa”.
La mujer la miró dulcemente y se alejó.
María Sombra quedó pensativa, creyó haber soñado toda aquella situación.
Pasaron los días, y María Sombra no pudo olvidar los presagios de aquella gitana.
Sus hermanos se marcharon hacia tierras lejanas, y de Ella que era tan alegre, la melancolía se apoderó.
Al quedarse tan solita sin sus hermanos, y con su madre muy anciana y enferma, ya nada era igual. Solo contaba con la compañía de su fiel perrita luna, que de vez en cuando le arrancaba una sonrisa con sus monerías; o cuando soñaba despierta recordando los presagios de aquella gitana, e imaginaba como sería aquel amor que vendría desde las aguas.
Un tiempo después llegó un gran buque a un pueblo cercano, en donde María Sombra se encontraba de visita en casa de unos parientes.
Una tarde, dando un paseo con sus primas, sin querer se tropieza con un apuesto joven, vestido con un elegante traje. Era un marino del buque recién llegado.
Frente a frente, se miraron profundamente a los ojos, y enseguida supieron que eran el uno para el otro. La alegría iluminó nuevamente el rostro de María Sombra; comprendió en ese instante, que el destino nos pone a cada paso a prueba, para templar nuestro carácter y dosificar nuestras fuerzas en pos de sortear obstáculos. Pero que a la vuelta de los días está la recompensa espiritual que nos hace aseverar, que la vida es la historia más hermosa que alguien jamás haya imaginado.


TEFI BRU
Premiado en el concurso literario del Rotary Club de Once
Año 2007

No hay que tenerle miedo a la tecnología

Entrevista a Roxana Morduchowicz
"No hay que tenerle miedo a la tecnología"

Especialista en comunicación y culturas juveniles, Roxana Morduchowicz traza un perfil de la "generación multimedia" y analiza el modo en que la revolución
tecnológica define la vida social de las nuevas generaciones. También les resta importancia a muchos de los temores más frecuentes de los padres y dice
que "hay que acompañar a los chicos en sus consumos tecnológicos"

Lejos de una mirada apocalíptica sobre los medios, Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación y directora del Programa Escuelas y Medios del Ministerio
de Educación de la Nación, desmiente algunas de las creencias más extendidas sobre el consumo cultural de los adolescentes: dice que Internet no aísla a los chicos sino que los ayuda a socializarse, afirma que la televisión puede alentar el interés por los libros y señala que todavía los jóvenes prefieren salir con amigos antes que encerrarse en su cuarto frente a la pantalla.

"No les tengamos miedo a los medios, a la tecnología; acompañemos a los chicos en sus consumos", es el mensaje de esta investigadora, autora del libro La
generación multimedia, que reúne los resultados finales de una investigación realizada en 2006 sobre los gustos y preferencias culturales de los chicos de entre 11 y 17 años, y que ahora, a partir del estudio definitivo de la investigación, profundiza sobre los significados, los consumos y las prácticas culturales de los jóvenes.

Morduchowicz, autora también de El capital intelectual de los jóvenes, describe un nuevo perfil de adolescente, cuya característica principal es el consumo simultáneo de diversos medios: hoy los chicos pueden navegar por Internet, mirar TV, escuchar música y hacer la tarea al mismo tiempo. Una generación que razona y aprende de manera diferente de como lo hacen los adultos, lo que abre un nuevo desafío para padres y educadores.

-El mundo tecnológico en el que los adolescentes están inmersos, ¿hace que haya algo realmente nuevo en la juventud actual? ¿Sienten distinto, piensan distinto, o es sólo una cuestión de soportes y formatos?

- Suele decirse que los jóvenes de hoy no son como los de antes. Y esta frase tiene mucho de verdad. Los chicos que tienen menos de 18 años son la primera generación que ha conocido desde su infancia un universo mediático muy diversificado. La distinción entre medios nuevos y medios tradicionales no tiene, para los chicos de hoy, ningún sentido. Son los adultos los que sentimos las rupturas tecnológicas. Los chicos y jóvenes se mueven cómodos en este mundo de dinamismo, de fragmentación, de inmediatez; un mundo mosaico en el que todo es simultáneo. Por eso, efectivamente, los adolescentes perciben, piensan y sienten de manera distinta. Para ellos, el zapping dejó de ser una actitud frente al televisor, para pasar a ser una actitud ante la vida. Los chicos de hoy viven esta fragmentación, provisionalidad, búsqueda de inmediatez y sensación de impaciencia.

- ¿Qué se sabe hoy sobre el modo en que ha influido la horizontalidad que promueve la Red en la relación de los chicos con los adultos o con la autoridad en general?

- Las dinámicas familiares también se vieron afectadas. Aunque la computadora está lejos de generar las discusiones entre padres e hijos que genera la TV, ya que goza de una percepción altamente positiva. La mayoría de los padres considera que Internet ayuda con la tarea de la escuela, algo que nunca dirían de la televisión. Sin embargo, en la percepción de los chicos, sólo un 15 por ciento considera que los padres saben más de computación que ellos. Esto afecta también las dinámicas familiares, porque la transferencia de conocimientos se invierte de hijos a padres. Para los adolescentes es natural que su principal interlocutor en temas tecnológicos sean sus amigos o sus hermanos.

- Expuestos como están a una mayor circulación de la información, diversidad de fuentes y de culturas, ¿se percibe en los chicos una capacidad crítica más firme frente a lo que dicen los medios?

-No necesariamente. Veamos dos ejemplos. Una importante cantidad de chicos enciende la televisión para ver qué hay, sin saber lo que va a ver. Esto podría explicarse por un lado, por la falta de otras actividades recreativas que tienen a su disposición y la necesidad de optar por la TV más allá de los programas que se emitan. Pero también puede pensarse en una falta de reflexión para poder seleccionar lo que van a ver. El otro ejemplo es con Internet. La mayoría de los chicos dice que "Internet tiene todo lo que se necesita", pero muy pocos discriminan el origen o la fuente de información. Es decir, no son conscientes de algunos riesgos que puede presentar la Red. Hay que decir que el nivel de reflexión que tienen los jóvenes respecto de los medios y las tecnologías es bajo. Por eso, es tan importante que los adultos de la casa acompañen a los chicos en sus consumos culturales y que la escuela, los docentes, enseñen a leer los medios, en el sentido más amplio del término lectura. Vivir en una sociedad multicultural significa también convivir con el lenguaje oral, escrito, audiovisual e hipertextual. Es importante que la escuela prepare a los alumnos para la lectura y utilización de todos estos lenguajes.

- El libro le quita asidero a esa suerte de preocupación generalizada de los adultos: que la TV conspira contra la lectura y que Internet aísla a los chicos.

-Partiendo de la base del consumo simultáneo de los medios, lo que queda claro es que los medios no se sustituyen ni son excluyentes. Se complementan y se suman. El adolescente argentino pasa seis horas por día con los medios (sumando el tiempo de la TV, la radio, Internet, etc.). Pero al mismo tiempo, la encuesta arroja claramente que un chico que ve entre cuatro y seis horas de TV por día (el máximo consumo) no lee menos que aquel que ve dos a tres horas de TV diarias. Es decir, el chico no lee menos por estar más horas frente al televisor. En muchos casos la TV estimula: cuando se les preguntó cuáles eran los libros que más habían disfrutado mencionaron Harry Potter, Narnia y El señor de los anillos. Hay una coincidencia entre las películas que prefieren y los libros que les gusta leer. También vimos que los chicos eligieron leer esos libros por la publicidad que vieron en la televisión o por entrevistas a los autores que emitió la televisión. Es decir, utilizado bien el medio televisivo, se puede promover la lectura.

-¿Y en cuanto al aislamiento?

-Los medios generan nuevas formas de sociabilidad juvenil y no anulan su vida social. El 90% de los jóvenes usa regularmente Internet y el mayor uso es el chat. El uso que hace el chico con la computadora es el más solitario (lo hace solo), sin embargo, la función que más elige es social y comunicativa.
Además, cuando les preguntamos a los chicos cuál es su actividad favorita, la primera opción que elegían era siempre salir con amigos. Es decir, aunque pasan más tiempo con los medios, los chicos eligen estar con amigos fuera de la casa.
¿Por qué pasan más tiempo con los medios? Por el crecimiento urbano, por la inseguridad, porque los padres no quieren que salgan tanto. Esas son decisiones de los adultos y no de los adolescentes.

-Si tuviera que explicar beneficios y perjuicios en esta nueva cultura mediática de los chicos, ¿cuáles serían sus principales reconocimientos –aquello en lo que las nuevas tecnologías los benefician- y cuáles sus advertencias?

- Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías tienen un alto potencial y mucho que debe ser reconocido. Alcanza con mirar nuestra vida diaria para reconocer los beneficios de Internet. Pero, como siempre, necesitamos pensar en la actitud hacia ellos. Si los chicos no saben leer un diario y diferenciar el periódico A del B; si no pueden analizar la manera en que un noticiero televisivo presenta las noticias y si no pueden discriminar las distintas fuentes que dan origen a las informaciones que buscan en Internet, el potencial de los medios se empobrece.

-El libro describe el dormitorio de los chicos como verdaderas fortalezas tecnológicas que les permite encerrarse en su universo mediático.

-Hoy los chicos tienen en sus habitaciones universos tecnológicos. El 40% de los adolescentes argentinos tiene televisión en su cuarto. Eso no es bueno.
Según nuestra investigación, ese factor hace que vean más horas de TV, que lo hagan en soledad y que pasen más tiempo encerrados en su pieza. Lo mismo se aplica para la computadora. Hay un gran desconocimiento de los padres respecto de los programas que sus hijos ven en televisión o de los sitios que frecuentan en Internet. Y hay conductas contradictorias: los padres que no ven mal que el chico tenga TV en la pieza, son los mismos que se quejan por la cantidad de horas que pasan sus hijos frente al televisor. O le ponen la computadora en el cuarto y piensan que con un filtro o un bloqueador alcanza para protegerlos de los sitios peligrosos, cuando en realidad el diálogo y la orientación son lo único que puede mejorar el consumo de los medios. El mensaje es: no les tengamos miedo a los medios, acompañemos a los chicos en sus consumos.

-En los últimos días, se dieron a conocer gravísimos casos de violencia entre alumnos de distintas escuelas y también contra los docentes. ¿Los mensajes violentos de los medios influyen en la conducta social?

- No. La verdad es que no hay estudios que demuestren que haya una relación lineal de causa-efecto entre lo que ve un adolescente en televisión y su comportamiento.
No puedo responsabilizar a la TV por el acto violento de un joven si no tengo en cuenta su contexto social: puede ser un chico que vive en un barrio muy inseguro, que en su casa tienen un arma o que sus padres son violentos. Su contexto de vida es mucho más importante que el programa que pueda haber visto la noche anterior.

Por María Cecilia Tosi
Extraído del diario La Nación
Sábado 12 de abril de 2008
El perfil
Estudios: Roxana Morduchowicz es doctora en Comunicación por la Universidad de París VIII. Dirige el Programa de Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación. Es consultora en medios de comunicación y educación para la Unesco y la Organización de los Estados Americanos.

Ensayos y libros: Es autora de diversos artículos y libros sobre medios y educación, entre los que se destacan A mí la tele me enseña muchas cosas y El capital cultural de los jóvenes.

jueves, 31 de julio de 2008

Ser divino

Ser divino

No sé bien cómo fue que pasó,
este jaque mate al corazón;
sucumbí ante tu belleza y esplendor,
y a la luz de tus ojos
rendí la razón.

Quiero ser de tus sueños el mejor,
quiero ser en tu vida una necesidad;
panacea contra envidias y dolor,
y sin red jugar a amarnos
con toda pasión.

No sé bien cómo fue que pasó,
este jaque mate del amor;
resquicio de paz en la locura diurna,
deidad, de las noches de mi mente
serás el sol.


Arturo Arias Terceiro
Junio 19 de 1995

Como siento la independencia

La independencia

Sin lugar a dudas, considero que es el estado ideal al que aspira toda persona con ansias de superación.
Sin embargo, podemos ver en muchos casos, que hay gente que malentiende el significado de este vocablo. Sobre todo en nuestra condición; algunos creen que ser independiente implica ir por la vida exhibiendo una suficiencia de todopoderoso, y desdeñando la mano siempre presta a ayudar que se nos pueda acercar.
Y hay de los otros; aquellos que viven pregonando su independencia ignorando que la misma es primero de pensamiento y se trasunta en nuestras obras y acciones, antes que de palabra.
Desde hace ya dieciocho años en que la vida me mostró claramente que la moneda tiene dos caras, comprendí que mi independencia estaba directamente atada a mi sagacidad para no caer en alguno de los dos extremos de los que hablé precedentemente:
-Ni creerme el todopoderoso,
-Ni andar gritando a los cuatro vientos mi independencia, para disfrazar mi absoluta dependencia.
Hay que empezar por no olvidar que si bien uno perdió la vista, sigue siendo una persona. Y como tal, debe ser receptivo, y abrirse a la idea de que la vida continúa y hay que vivirla con calidad.
Hay que ser receptivo para saber aceptar el consejo de ese familiar, amigo, o profesional que nos sugiere explorar y alcanzar todo ese cúmulo de herramientas tan vitales para nuestra rehabilitación y reinserción social.
Haciendo caso a ese consejo o sugerencia, adquiriremos las técnicas y elementos necesarios para un mejor desenvolvimiento en nuestro diario vivir.
Cuando hablo de herramientas o elementos, me refiero por ejemplo al Braille. Sistema de lecto-escritura que me permitió seguir escribiendo y leyendo con absoluta libertad.
Y ni que decir de la Computación. Gracias a ella estoy comunicado con todo el mundo, y lo que es aún mejor, puedo volcar mis conocimientos a favor de mis pares, preparándolos para trabajar libremente con una computadora explotando sus múltiples utilidades.
Obviamente, que toda esa independencia de manejo se vería muy restringida, si no la ayudara con el bastón. Debo admitir que me costó sobremanera amigarme con este adminículo, pero hoy día lo necesito para moverme de un lado a otro para cumplir con mis compromisos.
No soy el más indicado para dar consejos, pero me animo a decir, que poniendo lo mejor de nosotros y aprovechando al máximo todo lo que nos dan las escuelas de rehabilitación, mejoraremos la calidad de vida; crecerán nuestras expectativas; cristalizaremos los sueños más osados, y fundamentalmente, exhibiremos una plena independencia basada en el sentir y la acción, que llenará de orgullo y satisfacción a todos los que nos quieren y con su afecto incondicional, nos dan día a día la fuerza para seguir.

Arturo Arias Terceiro

Para ponerle el ojo

LA CIUDAD QUE NO VEMOS
Ser ciego en Buenos Aires

Veredas rotas, carteles mal colocados, cajones de verdura y rampas mal hechas, son algunos de los obstáculos que enfrentan los no videntes en la ciudad.

Los que ven, no la ven. Es una ciudad con veredas rotas y desniveles, con carteles comerciales ilegales que impiden el paso y provocan accidentes, con rampas en las esquinas que están mal hechas, con baches en los cruces peatonales que además de romper los autos se convierten en obstáculos para más de un 15% de los habitantes de Buenos Aires. Los que, de verdad, no pueden ver.
Después de años de discriminación y de una cultura que los señala como diferentes y excluidos sociales, las personas con alguna discapacidad suelen expresarse con mucha humildad y casi pidiendo perdón porque les hacen falta cosas diferentes, especiales. Necesitan una ciudad sin barreras, algo bastante difícil de conseguir porque exige un cambio cultural y una inversión fuerte por parte del Estado.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el Dr. Richard Hoover diseñó para los veteranos que habían quedado ciegos un bastón blanco que los ayudara a orientarse con autonomía y de manera segura, además de servirles como distintivo. Pero para que las técnicas de uso del bastón den resultados favorables, las ciudades deben ser previsibles: "no tiene que haber obstáculos. No deberían existir los pozos, los cordones o los carteles mal colocados", dijo Antonio Rodríguez Soto, presidente de APAC (Artistas Plásticos Argentinos Ciegos). La imprevisibilidad impide también el uso de perros guía porque éstos están adiestrados para cruzarse delante de la persona ante la inminencia de un obstáculo. "Acá vivirían impidiendo el paso", agregó este sociólogo que quedó completamente ciego después de cumplir los 50 años.

Aunque tiene un resto de visión en un ojo, Analía Zahra enfrenta a diario los mismos problemas que las personas con ceguera total. "Lo primero que me encuentro al salir de mi casa son las veredas rotas y también los carteles que están ubicados a la altura de la cara", contó esta psicóloga de 30 años que intenta recorrer la ciudad por sus propios medios. "Los invito a observar a un ciego por la calle y van a ver que siempre tiene un chichón o una curita que tapa algún golpe por la falta de advertencias de los obstáculos que se presentan del antebrazo para arriba, donde el bastón no los detecta".

La culpa de que existan estos obstáculos no es sólo del gobierno. Son los comerciantes quienes cuelgan carteles, sacan las mesas de los bares o los productos que venden a la vereda (muebles, cajones de verdura, juguetes o ropa) o instalan toldos muy bajos a la altura de la cabeza de la gente. El arreglo de las veredas es responsabilidad del propietario de la casa, a menos que se trate de una ruptura originada por un árbol o por la misma municipalidad. En ese caso debe repararlas el Gobierno de la Ciudad, que también es el responsable de arreglar las veredas de todas las instituciones públicas. Se calcula que en Buenos Aires hay 18 millones de metros cuadrados de veredas, y fuentes del Gobierno de la Ciudad indicaron que para 2004 hay una inversión prevista de 15 millones de pesos para el arreglo de las que están bajo su responsabilidad.

La arquitecta Silvia Coriat explica que para las personas con discapacidad, la esquina es considerada un punto de intersección complejo porque abarca el cruce, la ochava, el tránsito y los semáforos. La información es múltiple y el peligro también.

Las rampas nuevas se están construyendo del ancho de la senda peatonal y alrededor tienen una línea de baldosas que presenta una textura diferente. Hay caminos construídos con esas mismas baldosas de textura diferente que llegan a la pared de los edificios y su función es la de señalar recorridos para los no videntes de acuerdo a las normas IRAM, que son de aplicación voluntaria. "Los ciegos crónicos detectan datos que les anuncian que están llegando a la esquina. Reconocen sonidos diferentes, una brisa distinta, se orientan por la ochava. El bastón brinda información a través de una combinación entre el rebote y el sonido. El cambio de texturas permite rebotes del bastón diferente y es un buen modo de ofrecer información", señaló Coriat.

Una de las técnicas que les enseñan a los ciegos como entrenamiento para usar el bastón es la de caminar en línea recta. Como las rampas rara vez están alineadas, es común que una persona ciega parta de una para cruzar y del otro lado de la calle se encuentre con el cordón u otro obstáculo.
En las esquinas también están los semáforos. En toda la ciudad de Buenos Aires hay apenas nueve para ciegos y uno está en reparación. "Hacer esa cantidad es tirar el dinero, o son todos o ninguno", dijo Rodríguez Soto.

¿Cómo ayudar?

La psicóloga Analía Zahra recomienda preguntarle a la persona ciega qué es lo que necesita. "A veces, la gente en el afán de ayudar ofrece más ayuda de la que necesitás. Para las personas ciegas es importante indicar el modo en que necesitan ser guiadas: "generalmente es el ciego quien debe tomar al guía, que camina un paso adelante, del hombro o del brazo", aconsejó.

Por Julia Tortoriello
Extraído de:
Informedeldia@claringlobal.com.ar

Diabetes -Sintomatología y prevención

Diabetes Mellitus

La diabetes como enfermedad se conoce desde tiempos remotos, ya Hipócrates describía en sus pacientes una alteración en las características organolépticas de la orina de estos, que básicamente poseía un dulzor especial (de allí mellitus=miel).
La importancia en el conocimiento de esta patología radica en su carácter silente, puesto que cuando se diagnostica, muchas veces su instalación precede en años a las manifestaciones signosintomatológicas.
Se trata de una condición patológica que se caracteriza por hiperglucemia (glucosa elevada en sangre) y glucosuria (glucosa elevada en orina) persistentes, además de un complejo de síntomas que traducen un serio desequilibrio metabólico general. Es producida por deficiencia de insulina, que puede ser absoluta, como sucede en la forma clínica tipo I o diabetes juvenil, en la cual hay incapacidad para sintetizar insulina, o relativa, tipo II, que se manifiesta en personas adultas, en las cuales la producción de insulina puede ser normal, o incluso superior a lo normal. En este tipo, la falla reside en los receptores insulínicos, que están disminuidos en número o presentan menor afinidad por la hormona.
Si nos detenemos brevemente en los síntomas, hablamos de las cuatro P, a saber:
Polidipsia: aumento de la sed y del consumo de líquido.
Poliuria: aumento en la cantidad y frecuencia de la micción.
Polifagia: aumento en la ingesta de alimentos.
Pérdida de peso.
Estos síntomas pueden presentarse de forma insidiosa y generalmente los pacientes retrasan la consulta al profesional por minimizar su verdadera importancia.
En referencia a las complicaciones, consecuencia de la falta de tratamiento o lo inadecuado de este, mencionamos a:
Retinopatía Diabética: caracterizada por lesión irreversible de la retina acompañada de disminución de la agudeza visual pudiendo llegar a la ceguera.
Microangiopatía Diabética: trastorno en arterias de pequeño calibre que dificulta la microcirculación en diferentes órganos y porción distal de las extremidades.
Neuropatía Diabética: caracterizada por trastornos en la sensibilidad. Junto con lo anterior pueden configurar el cuadro de Pie Diabético.
Finalmente encontramos a la Cardiopatía que se constituye en la más frecuente de las complicaciones.
Respecto al tratamiento existe básicamente dos enfoques. Por un lado la administración de insulina en reemplazo de la carencia de base. Por el otro se encuentran a los hipoglucemiantes orales que junto con una dieta disminuida en hidratos de carbono y acompañada de actividad física diaria, otorgan buenos resultados y mejoran la calidad de vida.
Con el advenimiento de la decodificación del genoma humano muchos son los estudios que se realizan en pos de detectar fallas genéticas que, corregidas a tiempo, podrían evitar la aparición de la enfermedad. No obstante es menester aclarar que los recursos con los que contamos hoy en día distan mucho de la incorporación de la ingeniería genética para el tratamiento de este mal; no por esto dejan de ser beneficiosos los actuales tratamientos que se utilizan de manera protocolizada en todo el mundo.
La educación sanitaria impone realizar campañas que promuevan el conocimiento de esta enfermedad así como también la importancia de controles periódicos de rutina, las bondades de evitar el sedentarismo y una dieta más saludable.
Prevenir, diagnosticar precozmente y tratar oportunamente...

Dr. Diego Martín Carboni

El tren de las catorce

EL TREN DE LAS CATORCE

Estás en mí,
estás en todos mis rincones,
en el alma de mis escritos,
sos lo único que quiero
para ser feliz.

Soñaré,
que tus sueños en su vuelo,
se entrecruzan con los míos,
y que juntos hacen planes
para ser feliz.
Sólo pienso en ti.

Si quererte es sufrir,
y el amor es dolor,
que dulce y tierno martirio
vivo hoy con ardor.

Voy del cielo al infierno
en una cruel montaña rusa,
añorando tus labios mi musa.

Estás ahí,
en el tren de las catorce,
en esa foto indiscreta,
en las cosas que uno inventa
para ser feliz.

Si la piel,
se te impregna del deseo,
de hacer carne un sentimiento,
de gritar bien desde adentro
quiero ser feliz.
Sólo piensa en mí.

Es tan puro lo que siento,
y tan grande a la vez,
que siendo adulto parezco
un niño con timidez.

Quizás no lo hayas notado,
dejame que lo diga,
tu candor se ha robado mi vida.


ARTURO ARIAS TERCEIRO - DIEGO CARBONI
7 de julio de 1999

Después de todo

Después de todo

Después de todo no es tan malo
exponer la otra mejilla,
pisa firme y hace historia
quien sus miserias derriba.

Al que vive exhibiendo
sus complejos, yo le digo:
dar amor no es más ni menos
que quererse a uno mismo.

Me vi con claridad frente al abismo,
sufrí la oscuridad de los sentidos,
creí que de vivir ya no había modo,
y aquí estoy, después de todo.

Amé a un pimpollo que echó en rosa,
sentí su indiferencia más pasmosa,
hundí todos mis sueños en un pozo,
aún sueño, después de todo.

Conté en la alegría mil amigos,
palpé en la tristeza algo muy distinto,
pedí ayuda, acudieron bien pocos,
doy gracias, después de todo.

Viví la magia sensual de la noche,
perdí mi identidad surcando el día,
crecí, el alma me pide que siga,
yo cumplo, después de todo.

Sigo en pié tras una meta,
abrazado a la vida,
conviviendo con profetas,
buena gente o de avería.

Sensitivos o mediocres
que están muertos por la envidia,
seguiré después de todo,
aunque la suerte sea esquiva.


ARTURO ARIAS TERCEIRO
Julio 19 de 1997

Encuentros cercanos con ciertos tipos

ENCUENTROS CERCANOS CON CIERTOS TIPOS

Epaminondas Spano era una persona feliz. De porte elegante, educado y galante. De casa al trabajo y del trabajo a casa, cotidianamente se lo veía pasar.
Entregado con pasión a la enseñanza, repartía sus horas, instruyendo a domicilio, a adolescentes de la alta sociedad porteña.
Uno de sus alumnos preferidos era Abelardo Lombardi De La Riestra. Lo asombraba, lo sorprendía, lo apasionaba. Vaya si lo apasionaba...
-¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! ¡Me va a volver loco! Es increíble. Tanta cabeza, y sólo para llevar pelo.
Para Epaminondas, que el joven Abelardo consiguiera recibirse de Bachiller, se había convertido en una obsesión. Y pese a las evidencias en contrario, con tenacidad y perseverancia, seguía trabajando para ello...
-A ver Abelardo. Vamos a ver, quiero que me des ejemplos de palabras, en las cuales se utilice la diéresis. Vamos Abelardo, te escucho.
-A la orden mi querido profesor. Paragüero, agüita...
-Muy bien, muy bien, adelante Abelardo.
-Cigüeña, sinvergüenza, pingüino...
-¡Excelente! ¡Adelante Abelardo! -Alentaba entusiasmado Epaminondas.
-“güevo”.
-¡Nooo! ¡Por qué no lo paré! ¡Por qué no lo paré! Si venía bien, venía bien. Por qué no lo paré, antes que saliera con alguna burrada.
Lejos de darse por vencido, Epaminondas Spano insistía, y buscaba con algún juego, aguzar el ingenio de su alumno...
-Abelardo, mi querido y rústico Abelardo. Quiero que busques países del mundo, cuyos nombres comiencen con q.
El joven alumno, analizó la consigna. Pensó unos instantes, y dijo:
-Ya está profesor. Encontré dos países.
-¡queé! ¡Coómo! ¡Me querés volver loco! Decime, ¿cuáles son? -Preguntó exaltado Epaminondas.
-Los dos países cuyos nombres comienzan con q son, “Cuba” y “Kuwait”.
Epaminondas a éstas alturas, estaba extenuado. Aunque una bella señorita, de larga cabellera oscura e inquietantes ojos celestes, que entró silenciosamente a la casa, lo revivió repentinamente. Sin mucho protocolo, el profesor preguntó:
-¡Abelardo! ¿Quién es esa chica?
-¿Esa que entró? Es mi hermana Graciela. Es médica traumatóloga, y seguramente viene de pasar veinticuatro horas de guardia.
-Seré curioso, ¿es casada?
-¡Qué va a ser casada profesor! Es muy avinagrada. Así como usted -Decía Abelardo, al tiempo que se reía socarronamente.
Desde ese momento, había cambiado el brillo en los ojos del querido Epaminondas. No eran los lentes de contacto no. Era el amor que lo había alcanzado. Un amor envolvente, que hacía surgir el otro yo de Epaminondas Spano. El lujurioso, el depravado. El que debía levantarse varias veces en la noche, para lavarse la cara, y refrescarse las orejas.
La rutinaria y monótona vida del profesor Spano, tenía un nuevo condimento. Pese a lo impenetrable que resultaba ser el cráneo del joven Abelardo, seguía demostrando su predilección por él. Y sobre todo, por las informaciones que éste le solía dar sobre su hermana Graciela.
Mayúscula fue la sorpresa y la alegría de Epaminondas, cuando se enteró que la doctora Graciela Lombardi De La Riestra, se había mudado a un departamento, ubicado en el segundo piso del edificio que se encontraba frente al suyo.
Junto a la ventana, con los prismáticos en la mano, pasaba las horas relevando los movimientos de su amada. Epaminondas Spano, sin lugar a dudas, era una persona feliz...
-Hum, ahí está. ¡Qué bella es! Algo tengo que hacer. Debo encontrar una estrategia eficiente y efectiva para captar su atención. Pero, ¿qué puedo hacer? ¿Hacerme los rulos? ¿Usar anteojos bifocales? Si, algo de eso. Si uso anteojos bifocales, y me dejo una barba candado, voy a parecer todo un intelectual.
Epaminondas iba y venía. Se devanaba los sesos, buscando aquella tan mentada estrategia para acercarse a su dorado amor. Pero el profesor Spano, no estaba solo, y prontamente se lo hicieron saber...
-Calma tu vida un instante querido Epaminondas.
-¡Ehhhh! ¿quién es usted? ¿Cómo entró aquí? ¿Qué quiere de mi? -Preguntó sorprendido Epaminondas.
-No temas, no temas querida criatura. Soy tu padrino secreto.
-¿Padrino secreto?
-Así es estimado Epaminondas. Soy el padrino secreto y bonachón que tiene todo buen hombre. Estoy acá para ayudarte, y hacer realidad tus anhelos.
-Voy a tener que hacerle caso a mi vieja. Ella siempre me dice que no le ponga más moscato al mate.
Epaminondas entornaba sus ojos, los cerraba, los volvía a abrir, pero nada cambiaba. Frente a él, seguía estando aquel misterioso caballero; prolijamente trajeado de negro, con galera al tono, y un bastón dorado, por demás reluciente. Si bien se encontraba bastante confundido, el profesor Spano, decidió tomar el toro por las astas, y dijo:
-Bueno, gracias por venirme a saludar padrino. Debo despedirlo, porque tengo muchos problemas, y no lo puedo atender.
-¡Error! -Replicó el misterioso padrino.
Tenés un solo problema, y yo estoy aquí para ayudarte a solucionarlo.
-Vení flaco vení, sentate y empezá a hablar.
-Tu único problema es como acercarte a la doctora Graciela Lombardi De La Riestra, y yo tengo el método para que ella no se separe más de tu lado. A propósito, ¿qué especialidad ejerce?
-Es traumatóloga, ¿por qué? ¿Qué sugerís?
-Te diré lo que harás. Como toda mujer, a Graciela la deben impactar las emociones fuertes -Decía el padrino, al tiempo que con un movimiento circular de su bastón, hacía aparecer una capa color bermellón.
Por ello, ponte esta capa, asómate a la ventana, y vuela. ¡Vuela a los brazos de tu amada!
-¡Ahh, ya sé! Con esta capa me convierto en algo así como un superhéroe, ¿verdad?
-Si, algo así, mi querida criatura.
-Haré esto, iré volando hasta su ventana, golpearé, y cuando me vea, seguramente, caerá rendida a mis pies.
-¡Vuela Epaminondas vuela! Enfílate hacia los brazos de tu adorada Graciela.
Y Epaminondas enfiló en dirección al balcón de su amada, y llegó rápido. No a la ventana de Graciela, por supuesto que no. Llegó rapidísimo a la acera, desde donde exclamó:
-Este padrino... ¡Es un amigo!
De los doscientos ocho huesos que tiene el cuerpo humano, a Epaminondas sólo le habían quedado sanos media docena. Evidentemente, Epaminondas Spano ya no era una persona feliz.
Sin embargo, el padrino había dicho la verdad, respecto de que la doctora Graciela Lombardi De La Riestra no se iba a separar más de Epaminondas, dado que fue la traumatóloga encargada del recauchutaje óseo de nuestro amigo.
Los amigos de Spano, no entendían absolutamente nada. En los pasillos de la clínica donde lo estaban rearmando, intentaban encontrarle al caso una explicación...
-¿Qué le habrá pasado? ¿Se habrá vuelto loco? -Se preguntaba uno.
-No creo. Yo ya se lo dije, dejá de tomar mate con moscato en ayunas -Señalaba otro.
-Ustedes saben que Spano es un tipo muy extraño. A ver si éste, no es el famoso “hombre gato” que anda robando edificios en el barrio de Belgrano -Reflexionó un tercero.
Entre tantas conjeturas que tejieron sus amigos; hubo uno que parafraseó un adagio tan viejo como cierto:
-“Ojos que no ven, con razón usan lentes”.
No se ría, no se atreva a esbozar tan siquiera una leve sonrisa. Porque usted, al igual que Epaminondas Spano, se halla expuesto a estos encuentros cercanos con ciertos tipos.

Leo Lígori
(1er. premio concurso literario del Rotary Club de once. Año 2000)

El éxito más allá del éxito

El éxito más allá del éxito

Para hablar de ello, deberemos primero precisar cuál es la fuente de la acción humana. Por qué alguien hace tal o cual cosa? De dónde viene la energía que nos mueve a implementar una acción?
La energía que mueve a la acción humana se cimenta sobre dos pilares fundamentales; estos son:
-Los sueños, cuáles son mis ilusiones, deseos, aspiraciones que tengo para mi vida.
-La conciencia de la realidad, dónde estoy parado hoy? Qué debo hacer para transformar mi realidad.
Para asegurarme un éxito trascendental, debo combinar en su justa medida estos dos componentes.
En todas las tradiciones místicas, se afirma que “el ser humano es el espacio de conciencia entre el cielo y la tierra”.
El ser humano para asegurarse el triunfo en sus emprendimientos, debe ser capaz de soportar en su interior, la contraposición entre la verdad que nos toca vivir (plena conciencia de la realidad), y los sueños o ilusiones trascendentes que albergamos en el corazón.
La mayoría de las personas no soportan esta contraposición interna, y se vuelcan hacia uno de los dos estados. Así pues, se vuelven trabajadores rutinarios sin aspiraciones, o bien buscadores espirituales, que al no poder cristalizar sus aspiraciones se sienten frustrados y se cargan de resentimiento.
La dificultad de mantener un equilibrio entre estos dos estados, radica en una inconciencia acerca de qué significa tener éxito.
La posibilidad que ofrece la conciencia del ser humano, es que bajo las condiciones que nos presenta la realidad, es capaz de generar una calidad de vida extraordinaria, ya que no depende ni se basa en los resultados. Nos permite elaborar un proceso momento a momento, de vivir sosteniendo una férrea alineación entre nuestros principios, valores y acciones.
La capacidad de soportar los inconvenientes o tropiezos que se presenten a lo largo del desarrollo de un emprendimiento, será directamente proporcional al éxito incondicional (trascendente) que se obtendrá con su concreción. Este éxito incondicional dependerá entonces, de la responsabilidad incondicional vertida en el proyecto (capacidad de hacer frente a todo impedimento o traspié que se presente).

Cómo ser conciente momento a momento del riesgo de vivir como una ameba (vivir en forma relativa)?
La cultura, las formas que imperan en el orden mundial, tienden a ubicarnos en este estado de cosas, en el cual dejamos de ser incondicionalmente responsables de nuestra vida, y modeladores de nuestro destino. La culpa de todo lo que nos pasa es del otro; en ese momento, debemos detenernos y reflexionar por qué somos o pensamos de esa manera, y tomar la decisión de cambiar.
Esta decisión seguramente acarreará sufrimiento. Este sufrimiento es opcional, porque está directamente relacionado con la forma en que interpretamos el dolor, y es el recordatorio de la posibilidad de renovarse para conseguir así, vivir en una armonía total.

Freddy Cosmen

miércoles, 30 de julio de 2008

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