miércoles, 2 de agosto de 2017

Qué es el vaginismo y cómo puede perjudicar a tu vida sexual

Un problema que afecta a millones de mujeres en el mundo. Cómo tratarlo.
Si sentís dolor agudo cuando tenés sexo, usás tampones o cuando te realizan exploraciones médicas ginecológicas o pélvicas seguramente padecés vaginismo. Esto sucede cuando los músculos de alrededor de la vagina se tensan al momento de la penetración de forma involuntaria.

Si bien esto afecta a millones de mujeres en todo el mundo, aún no se sabe con certeza qué es lo que lo provoca, aunque algunos factores que pueden inducirlo son:
- Un trauma o abuso sexual en el pasado.
- Relaciones sexuales.
- Pensamientos negativos respecto al sexo (como por ejemplo que es doloroso).
- Perder la virginidad de forma dolorosa.
- Padecimientos dolorosos en la vagina o en el área que le rodea (por ejemplo vulvodinia).

Diagnóstico
Para confirmar el diagnóstico es necesario realizar un examen pélvico y así descartar otras posibles causas del dolor. Para ello el especialista lleva a cabo un estudio físico completo y elabora una historia clínica.
Las mujeres con vaginismo suelen estar muy ansiosas ante las relaciones sexuales. Esto no quiere decir que no puedan excitarse sexualmente, de hecho pueden tener orgasmos cuando se estimula el clítoris. Sin embargo al momento de la penetración el dolor puede suponer un obstáculo importante.
Esta imposibilidad genera mucho malestar tanto a la persona que lo sufre como a su pareja y hasta puede derivar en otras disfunciones sexuales como la falta de deseo. Muchas mujeres tardan años en consultar con un especialista, ya sea por miedo o vergüenza.
Aquellas que reciben tratamiento muy a menudo pueden superar este problema.
Un equipo formado por un ginecólogo, un terapeuta físico y un asesor sexual suelen ser los profesionales a los cuales pedir ayuda.

Tratamiento
El tratamiento depende de la causa, si es física o psicológica. Sin embargo, por lo general se basa en una combinación de terapia física, educación, asesoría y ejercicios focalizados en la contracción y relajación de los músculos del piso pélvico (ejercicios de Kegel).
Se recomiendan ejercicios de dilatación vaginal mediante dilatadores plásticos que deben ser supervisados por un experto. Este método ayuda a hacer a la persona menos sensible a la penetración vaginal.
La pareja debe involucrarse en la terapia para de a poco llegar a la intimidad.

Fuente: http://tn.com.ar/salud/mujer/que-es-el-vaginismo-y-como-puede-perjudicar-tu-vida-sexual_810357
Publicada: 02/08/2017 - 00:01 hs.

lunes, 31 de julio de 2017

Mano a mano

En estos días en que el cerebro ocupa el centro del escenario, casi ni nos detenemos a pensar en otra de las maravillas de nuestra anatomía: la mano.
Sin este formidable engranaje formado por 27 huesos, unos 32 músculos (7 a 8 de los cuales intervienen en el movimiento de cada dedo, a excepción del pulgar, que necesita 10) y alrededor de 30 articulaciones, nada de lo que hoy vemos a nuestro alrededor hubiera sido posible.

Se supone que cuando los humanos primitivos aprendieron a caminar en posición erecta, la mano, liberada de su papel en la locomoción, fue capaz de desarrollar habilidades insospechadas.
No parece exagerado afirmar que, carentes de esta ingeniosa solución evolutiva, no existiría la civilización. No tendríamos las asombrosas pinturas de Altamira y Lascaux, ni las pirámides egipcias y mesoamericanas, ni las esculturas griegas, ni la Gioconda o el cesto de frutas de Caravaggio, ni los 8000 guerreros y caballos de terracota que protegían al emperador chino Qin Shi Huang. Y es difícil imaginar cómo hubiera sido la supervivencia en la prehistoria, cuando los primitivos humanos vivían de la caza y la recolección, y tenían que hacer fuego raspando dos piedras.

La mano es probablemente el más antiguo símbolo artístico. Aquí, hace más de 7000 años, algunos de los primeros pobladores de lo que hoy es Santa Cruz nos dejaron, como una botella lanzada al mar, el testimonio de bellas pinturas rupestres en las paredes la Cueva de las Manos, hoy considerada patrimonio de la humanidad.
Sugestivamente, sirvió para medir (el palmo) y tuvo significado ritual y medicinal. A los dioses hindúes se los representaba con muchas; en Babilonia y Egipto se le atribuía poder curativo, y se creía poder curar enfermedades apoyándolas sobre el enfermo. Aún hoy, alzamos la mano abierta en señal de paz, despedida o agradecimiento.
Mucho antes de Lombroso, que creía que el delito era resultado de tendencias innatas observables en ciertos rasgos de la fisonomía (como la forma de la mandíbula, orejas o el cráneo), se difundió la quiromancia, que giraba sobre el estudio de las líneas de la mano.

En el siglo XV, Johannes Hartlieb compiló varios datos sobre lo que suponía que era la conexión entre la mano y el cerebro en el Libro de la mano (escrito alrededor de 1448) y en el siglo XVIII, el francés Casimir Stanislas D'Arpentigny (1791-1866) publicó un trabajo titulado La ciencia de la mano (sorprendentemente, ¡todavía se consigue una reproducción histórica en Amazon!), en el que postulaba la conexión íntima entre la forma de la mano y la psicología de una persona. Para el quiromántico, el dedo meñique indicaba el camino de la vida; el anular, el del arte; el dedo medio, el de la precaución; el índice era el símbolo de la destreza; el pulgar, el de la lógica, la volición y la obstinación.

Es curioso que este mecanismo prodigioso se forma muy temprano en la gestación de un bebe: alrededor de la quinta semana ya están presentes los cinco dedos, y a las ocho semanas y media, ya es casi una réplica en miniatura de la de un adulto. Hay quienes dicen que ninguna otra parte del cuerpo iguala la relación íntima que existe entre la mano y el cerebro, y neurólogos que estudiaron cómo su uso configura el lenguaje y la cultura humanos.

Pero además de su utilidad práctica, gracias a que contiene algunas de las zonas con más cantidad de terminaciones nerviosas por milímetro, nos permite tocar, sentir, transmitir calidez y franquear las fronteras de nuestra individualidad. Si el beso expresa un incendio pasional, la mano acaricia, reconforta, alivia el dolor, tranquiliza y permite "tomar contacto". Entrelazamos nuestras manos con las de nuestros hijos, con amigos, con enamorados. Y, al final de la vida, tal vez sea ése el único gesto que puede darnos valor para enfrentar la incógnita infinita que nos aguarda.
 
Nora Bär

El arma secreta de los humanos contra los robots

Un mes atrás perdí mi billetera. Adentro tenía mis documentos, mi tarjeta de crédito y credenciales varias. Antes de dar todo por perdido decidí esperar unas horas para ver si quien la encontrara se contactaba conmigo para devolverla. Y felizmente así sucedió. Esa misma noche, después de pasar por varias manos, una persona amable la dejó en mi casa.
Como precaución, decidí llamar a la empresa que emitió mi tarjeta para chequear si había sido usada. Después de navegar un buen rato por varios larguísimos menús de opciones que intentaron ahorrar dinero negándome el acceso a una persona, logré que me atienda un ser humano. Le expliqué la situación y le pedí que me dijera si se registraban consumos a mi nombre desde la hora en que había perdido la billetera. Con un tono metálico y monocorde me respondió: "Nuestro horario de atención es de 8 a 20. Después de esa hora consulte en la web." Insistí. Después de todo sabía que los sistemas no dejan de funcionar a las 20 y que seguramente él podía acceder a la información que yo necesitaba.
Una vez más, con el mismo tono de voz me recitó una por una las mismas palabras:
"Nuestro horario de atención es de 8 a 20. Después de esa hora consulte en la web."
Muy frustrado, tuve ganas de levantar la voz pero enseguida pensé que no debía agarrármela con él porque esa mala atención no era culpa del pobre telemarketer. ¿O sí?
Cada vez con más frecuencia se publican investigaciones académicas y notas periodísticas que nos advierten que pronto muchos de los trabajos actuales dejarán de existir. Estadísticas del Banco Mundial y la Universidad de Oxford señalan que dos tercios de los empleos presentes son susceptibles de ser automatizados y quedar en manos de robots, sean máquinas o software. El análisis incluso evalúa el grado de riesgo de diferentes tareas y el rol de telemarketer aparece generalmente entre aquellos cuyo reemplazo es más probable e inminente. Mientras mi monocorde amigo recitaba una y otra vez el insensible guión que su supervisor escribió para él, los robots se aprontan para dejar a ambos sin empleo.
Lo mismo sucede con muchas otras profesiones. Los robots se preparan para quedarse con muchos de nuestros trabajos actuales. Se sienten seguros de su superioridad y confiados de su éxito. ¡Pero no saben que los humanos contamos con un arma secreta!
Hay algo que sucede cuando dos personas se encuentran. Ese algo se llama empatía, y es la habilidad de comprender y compartir lo que el otro está sintiendo en ese momento. Esa capacidad de ponernos en el lugar del otro y conectarnos emocionalmente hace que los vínculos entre personas no se parezcan en nada a las relaciones que tenemos con las cosas.
¿Se imaginan si al recibir mi llamada quien me atendió hubiera empatizado conmigo? ¿Si hubiera compartido mi sentimiento de preocupación, me hubiera hecho sentir acompañado y se hubiese ocupado de ayudarme en vez de recitar desapasionadamente un libreto? Reemplazar esa persona sería muchísimo más difícil, si no imposible.
Alguna vez los trabajos humanos estuvieron llenos de empatía. En algún momento las reducciones de costo, el aumento de la productividad o la mera desidia la fueron dejando a un costado. Frente al avance de la automatización, tenemos la oportunidad y el desafío de hacer que nuestros trabajos actuales y futuros desborden de "humanidad".
De basar nuestro diferencial en la empatía, esa cualidad humana que los robots difícilmente puedan emular. Contamos con esa arma secreta. ¿Decidiremos usarla?

Por Santiago Bilinkis.  Para LA NACION.

Cómo la aspirina puede fortalecer la protección de una bacteria peligrosa

Las propiedades de la aspirina para la prevención de infartos y de accidentes cerebrovasculares ya son bien conocidas. En los últimos años, además, surgieron estudios que indican que el pequeño comprimido de apenas 0,6 gramos podría reducir la mortalidad por cáncer de colon, recto, estómago y esófago. Y hasta se estudia si también puede prevenir el Alzheimer. La fama de este medicamento es amplia, y hasta fue considerado uno de los cinco inventos más importantes del siglo XX por la revista Newsweek. Sin embargo, ahora una investigación argentina aporta un nuevo dato sobre uno de los analgésicos más consumidos: el ácido salicílico, su principio activo, favorece la creación de biofilms resistentes que protegen a una peligrosa bacteria, "Staphylococcus aureus", en el momento en que se produce una infección, de acuerdo al trabajo realizado por científicos del CONICET y de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. "Hace bastantes años que venimos estudiando los efectos que tiene el ácido salicílico, y veíamos que producía cambios en la bacteria a nivel de su virulencia", explica la investigadora adjunta del CONICET Fernanda Buzzola, del Instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica. Sin embargo, el trabajo publicado recientemente en la revista Frontiers in Microbiology mostró dos nuevos efectos de la aspirina en Staphylococcus aureus, un microorganismo capaz de causar desde infecciones en la piel y neumonía hasta endocarditis. "La bacteria naturalmente en condiciones que le son desfavorables, por ejemplo al verse amenazada por el sistema inmune, forma biopelículas. Cuando comenzamos a estudiar los efectos del ácido salicílico, esperábamos que fuera inhibidor del biofilm. Sin embargo, lo que vimos fue que aumentaba su formación", explica Buzzola. Según la investigación, la sustancia activa de la aspirina toma el hierro de la bacteria y del entorno de esta, lo que induce la formación de esta biopelícula. Al mismo tiempo, en los experimentos realizados en ratones, notaron que aumentaba el número de bacterias colonizantes en la zona de las fosas nasales de los animales. "Hay que imaginarse como un racimo de uvas recubierto por el polisacárido que las mismas bacterias producen", describe Buzzola al conjunto de microorganismos protegidos por esta barrera. El biotecnólogo Cristian Dotto, otro de los autores de la investigación, aporta que la bacteria "coloniza a más del 20% de la población sana y uno de los sitios preferentes es en las narinas del huésped, aunque podría llegar tranquilamente a otros sitios". Y aclara que la presencia del microorganismo no quiere decir que vaya a producirse una infección: para que eso ocurra antes debería existir una lesión en la piel o en las mucosas. Buzzola, por su parte, agrega: "El tema es que si surge una operación o alguna otra situación debilitante, la bacteria sí podría causar una infección endógena y ahí se torna un grave problema, porque si el paciente estuviera tomando la aspirina, llevaría a que esa infección por Staphylococcus aureus fuera del tipo persistente y tuviera más problemas para ser erradicada debido a que su biopelícula va a ser mucho más robusta". Un problema de salud pública De acuerdo a un informe difundido por el gobierno británico en 2016, para 2050 la resistencia de las bacterias a los antibióticos causará más muertes que el cáncer. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió que este es uno de los principales desafíos que enfrentará la salud en este siglo. "Esta bacteria (por Staphylococcus aureus) está causando problemas, porque se la trataba con el antibiótico meticilina, hasta que empezaron a emerger los resistentes, y se pasó a tratarla con vancomicina. Pero volvieron a surgir resistentes, no solo a ese antibiótico sino que a otros también", indica Buzzola. En este escenario, el hallazgo de los investigadores argentinos plantea una dificultad doble para eliminar el patógeno, ya que el biofilm actúa no solo como un obstáculo para las defensas naturales sino también para los antimicrobianos, que no pueden llegar a atacarlo. "La constitución del biofilm en sí mismo ya es una barrera para el ingreso de ciertos antibióticos, que algunos lo pueden atravesar pero las concentraciones que llegan son muy bajas, y algunas no alcanzan ni a inhibir a las bacterias.Empezaron a aparecer en la comunidad, en individuos que no habían sido previamente hospitalizados y causan infecciones graves. Ahora lo que está pasando es que los clones, que son multirresistentes, están entrando de nuevo al hospital. O sea que son un serio problema de salud pública", advierte la investigadora.

Por Nicolás de la Barrera. Para LA NACION.

jueves, 20 de julio de 2017

A mis AMIGOS...

Aunque sé que estás los 365 días del año, hoy me permito decirte:

¡¡FELIZ DÍA AMIGO!!

Preceptos para conservar una Leal y Férrea amistad
1). Un amigo no aconseja, se mete en el problema, se embrolla, y ayuda al otro.
2). Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo.
3). Los sacramentos de la amistad son: simpatía, ternura, respeto, reciprocidad, lealtad, comprensión, desinterés, solidaridad, perseverancia y alegría.
4). Hace falta callar, aunque se tenga razón, porque dos no pelean si uno no quiere.
5). No hacer o decir nada que lastime u ofenda al otro.
6). Acompañar siempre: en la soledad, el dolor o la alegría.
7). Aceptar a las personas como son y querer hasta en el mínimo detalle, sin esperar recompensa.
8). Olvidar los propios problemas y escuchar con oído y corazón de amigos.

Autor: Dr. Enrique Febbraro

Dedicado a todos aquellos que día a día me honran con su amistad y muy especialmente, a la memoria de esos amigos que están y estarán por siempre, atesorados en mi corazón.
Eduardo Arturo Cabrera
Salvador Piatta
Juan Carlos Vargas
Ernesto Parodi
Mercedes Sverlluga
Rolando Martín Núñez
Ulises Cristino
Juan Roberto Dell’Acqua

Sabor de Amigo - Litto Nebbia
https://youtu.be/pLDagTX87nE

Plegaria para un niño dormido (Spinetta) versionado por Ale Paleari

Versión del clásico de Luis Alberto Spinetta con alteración en armonías, rítmica ,resoluciones y arreglos vocales (2017)
https://youtu.be/udwlbcHh1cQ

martes, 18 de julio de 2017

La mancha de humedad - Juana de Ibarbourou

Hace algunos años, en los pueblos del interior del país no se conocía el empapelado de las paredes. Era este un lujo reservado apenas para alguna casa importante, como el despacho del Jefe de Policía o la sala de alguna vieja y rica dama de campanillas. No existía el empapelado, pero sí la humedad sobre los muros pintados a la cal. Para descubrir cosas y soñar con ellas, da lo mismo.
Frente a mi vieja camita de jacarandá, con un deforme manojo de rosas talladas a cuchillo en el remate del respaldo, las lluvias fueron filtrando, para mi regalo, una gran mancha de diversos tonos amarillentos, rodeada de salpicaduras irregulares capaces de suplir las flores y los paisajes del papel más abigarrado.
En esa mancha yo tuve todo cuanto quise: descubrí las Islas de Coral, encontré el perfil de Barba Azul y el rostro anguloso de Abraham Lincoln, libertador de esclavos, que reverenciaba mi abuelo; tuve el collar de lágrimas de Arminda, el caballo de Blanca Flor y la gallina que pone los huevos de oro; vi el tricornio de Napoleón, la cabra que amamantó a Desdichado de Brabante y montañas echando humo de las pipas de cristal que fuman sus gigantes o sus enanos. Todo lo que oía o adivinaba, cobraba vida en mi mancha de humedad y me daba su tumulto o sus líneas. Cuando mi madre venía a despertarme todas las mañanas generalmente ya me encontraba con los ojos abiertos, haciendo mis descubrimientos maravillosos.
Yo le decía con las pupilas brillantes, tomándole las manos:
-Mamita, mira aquel gran río que baja por la pared. ¡Cuántos árboles en sus orillas! Tal vez sea el Amazonas. Escucha, mamita, cómo chillan los monos y cómo gritan los guacamayos.

Ella me miraba espantada:
-¿Pero es que estás dormida con los ojos abiertos, mi tesoro? Oh, Dios mío, esta criatura no tiene bien su cabeza, Juan Luis.

Pero mi padre movía la suya entre dubitativo y sonriente, y contestaba posando sobre mi corona de trenzas su ancha mano protectora:
-No te preocupes, Isabel. Tiene mucha imaginación, eso es todo.

Y yo seguía viendo en la pared manchada por la humedad del invierno, cuanto apetecía mi imaginación: duendes y rosas, ríos y negros, mundos y cielos.
Una tarde, sin embargo, me encontré dentro de mi cuarto a Yango, el pintor. Tenía un gran balde lleno de cal y un pincel grueso como un puño de hombre, que introducía en el balde y pasaba luego concienzudamente por la pared dejándola inmaculada. Fue esto en los primeros días de mi iniciación escolar. Regresaba del colegio, con mi cartera de charol llena de migajas de biscochos y lápices despuntados.
De pie en el umbral del cuarto, contemplé un instante, atónita, casi sin respirar, la obra de Yango que para mí tenía toda la magnitud de un desastre. Mi mancha de humedad había desaparecido, y con ella mi universo.
Ya no tendría más ríos ni selvas. Inflexible como la fatalidad, Yango me había desposeído de mi mundo. Algo, una sorda rebelión, empezó a fermentar en mi pecho como burbuja que, creciendo, iba a ahogarme. Fue de incubación rápida cual las tormentas del trópico. Tirando al suelo mi cartera de escolar, me abalancé frenética hasta donde me alcanzaban los brazos, con los puños cerrados. Yango abrió una bocaza redonda como una “O” de gigantes, se quedó unos minutos enarbolando en el vacío su pincel que chorreaba líquida cal y pudo preguntar por fin lleno de asombro:
-¿Qué le pasa a la niña? ¿Le duele un diente, tal vez?

Y yo, ciega y desesperada, gritaba como un rey que ha perdido sus estados:
-¡Ladrón! Eres un ladrón, Yango. No te lo perdonaré nunca. Ni a papá, ni a mamá que te lo mandaron. ¿Qué voy a hacer ahora cuando me despierte temprano o cuando tía Fernanda me obligue a dormir la siesta? Bruto, odioso, me has robado mis países llenos de gente y de animales. ¡Te odio, te odio; los odio a todos!

El buen hombre no podía comprender aquel chaparrón de llanto y palabras irritadas. Yo me tiré de bruces sobre la cama a sollozar tan desconsoladamente, como solo he llorado después cuando la vida, como Yango el pintor, me ha ido robando todos mis sueños. Tan desconsolada e inútilmente. Porque ninguna lágrima rescata el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece… ¡Ay, yo lo sé bien!

lunes, 17 de julio de 2017

Por poquito...

Una mujer quería comprar un número de lotería, pero estaba indecisa sobre qué números escoger, así que va a una agencia y le pregunta al vendedor:
- Buenos días. Le cuento, quiero jugar a la Lotería, pero la verdad es que no sé cómo escoger los 5 números, a lo mejor usted me puede ayudar?
- Claro que sí señora, como no -responde el joven y a la vez le pregunta: Por ejemplo, dígame. ¿Cuántas veces ha salido usted del país?
- Cuatro veces -responde la mujer.
- Perfecto, ese es su primer número, el 4. Ahora dígame ¿Cuántos hijos tiene?
- 2 hijos.
- Ok, ese es su segundo número. ¿Y cuénteme, cuántos libros ha leído este año?
- Y... He leído unos 5 libros.
El joven anota.
- Bien, sigamos. A ver, dígame ¿Cuántas veces al mes hace el amor con su marido?
- ¡Oiga! pero, eso es muy personal, ¿no cree?
- Bueno, ¿quiere o no ganar la lotería? -replica el vendedor.
- Bueno bueno... 2 veces al mes.
- Ok. Y ahora que ya entramos en confianza, dígame:
¿Cuántas veces en su vida le ha metido los cuernos a su marido?
- ¡Perdone joven! pero sepa que... ¡Yo no soy de esas mujeres sueltas de cascos!
- Está bien, está bien, no se enoje -le dice el vendedor. Eso quiere decir que cero veces.
Ya lo tengo, su número es el: 42520.
Efectivamente, la mujer compra la serie completa y al día siguiente lo primero que hace es mirar el periódico y encuentra que, el número ganador del premio mayor es el: 42527.
Hace un bollo con el periódico y refunfuñando grita:
- ¡Eso me pasa por mentirosa!

¡Tarta de coco y dulce de leche!

Ingredientes
Masa:
Manteca 100 gramos
Azúcar 100 gramos
Esencia de vainilla 1 Cucharadita
Ralladura de medio limón
Huevos 1
Harina 200 gramos
Polvo para Hornear 1 cucharadita
Sal 1 cucharadita

Relleno:
Dulce de leche 300 gramos

Cubierta de coco
Azúcar 100 gramos
Huevos 3
Coco rallado 200 gramos
Crema de leche 150 gramos

Modo de Preparación
Masa: Primero en un bol tamizar la harina, el polvo de hornear y la sal, incorporar el azúcar y la ralladura de limón.
En el centro agregar la manteca cortada en cubitos con ayuda de un cuchillo sin filo o cornets, desmigar la manteca hasta que quede bien granulada.
Agregar entonces a los ingredientes secos el huevo, la esencia de vainilla, e ir uniendo los ingredientes desde el medio hacia los bordes hasta formar una masa, sin amasarla, solo uniéndola hasta formar un bollo.
Llevarla a descansar al freezer durante 30 minutos, o en la heladera por 3 horas. Pasado este tiempo, retirar de la heladera y comenzar a ablandar con ayuda de palo de amasar, estirar a 3 milímetros de espesor, cubrir una tartera de 24 centímetros de diámetro, pinchar la superficie con tenedor.
Precalentar el horno a 180 grados, hornear la tarta durante 15 a 20 minutos. Retirar del horno. Reservar.

Cubierta de coco: Mezclar todos los ingredientes, con cuchara de madera.
Distribuir en la base de la tarta, con ayuda de manga pastelera el dulce de leche sin que llegue a los bordes, a continuación cubrir con la pasta de coco, a cucharadas formando picos. Llevar la tarta de coco y dulce de leche a horno nuevamente por unos 10 a 15 minutos, hasta que el coco comienza a tomar un color dorado.
Retirar del horno para que se enfríe.

Fuente: RecetasArgentinas.net

VELETA - Julio de 1920 (Fuente Vaqueros, Granada)

Viento del Sur,
moreno, ardiente,
llegas sobre mi carne,
trayéndome semilla de brillantes miradas,
empapado de azahares.

Pones roja la luna
y sollozantes los álamos cautivos,
pero vienes ¡demasiado tarde!
¡ya he enrollado la noche de mi cuento
en el estante!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Aire del Norte,
¡oso blanco del viento!
llegas sobre mi carne
tembloroso de auroras boreales,
con tu capa de espectros capitanes,
y riéndote a gritos del Dante,
¡oh pulidor de estrellas!
pero vienes demasiado tarde.
Mi almario está musgoso
y he perdido la llave.

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Brisas, gnomos y vientos de ninguna parte.
Mosquitos de la rosa de pétalos pirámides.
Alisios destetados entre los rudos árboles,
flautas en la tormenta, ¡dejadme !
tiene recias cadenas mi recuerdo,
y está cautiva el ave que dibuja con trinos la tarde.

Las cosas que se van no vuelven nunca
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse. ,
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡es inútil quejarse!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

De: "LIBRO DE POEMAS"
Federico García Lorca (1921)

viernes, 30 de junio de 2017

Garota de Ipanema - Vinicius de Moraes, Toquinho, Maria Creuza

Versión original de Garota de Ipanema, de Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim
https://www.youtube.com/watch?v=QlUE0HLklkY

Los mejores inventos tecnológicos que surgieron por error

Dicen que la necesidad es la madre de todos los inventos, pero muchas veces es más bien la casualidad o los errores los que derivan en grandes descubrimientos.
Aquí, algunos de los mejores ejemplos de ese tipo de hallazgos.

El microondas
Este electrodoméstico, tan presente en las cocinas actuales, fue hijo de la casualidad. El ingeniero estadounidense Percy Spencer, que trabajaba para la empresa Raytheon, estaba investigando nuevas maneras de mejorar el funcionamiento del radar.
En su lugar de trabajo estaba rodeado de magnetrones, que son dispositivos que transforman la energía eléctrica en microondas electromagnéticas.
Así, en medio de pruebas e investigaciones, un día Spencer descubrió que un chocolate que tenía en el bolsillo se derritió al estar frente a esos equipos.
Fue de este modo como descubrió el impacto de las microondas electromagnéticas de baja intensidad en los alimentos. Fue el comienzo de este electrodoméstico, que se comenzó a vender, en Estados Unidos, en 1947 y que hoy está tan presente en la vida cotidiana de millones de personas.

Rayos X
Los rayos X son radiaciones electromagnéticas invisibles, que pueden atravesar cuerpos o superficies opacas y hacer una impresión, en placas fotográficas.
Esta tecnología, que hoy se emplea con frecuencia en la medicina, fue fruto de un accidente y generó mucha curiosidad en su momento.
Como se sabía poco sobre cómo se producían realmente estos rayos o qué efecto tenían, se los llamó rayos X o incógnita.
En 1895 y mientras investigaba la fluorescencia de los rayos catódicos en los tubos fluorescentes, el físico alemán Wilhelm Röntgen se cruzó con este gran hallazgo.
Identificó que los rayos generaban una radiación penetrante que podía atravesar metales y papeles de poca densidad. Usó placas fotográficas y la mano de su esposa para demostrar esa "marca misteriosa" que generaban los rayos X. Este invento le valió, entre otras menciones, el Premio Nobel de Física, en 1901.

Marcapasos
El ingeniero estadounidense Wilson Greatbatch estaba investigando un sistema para tener un registro de los latidos del corazón cuando, por una equivocación, utilizó una resistencia eléctrica diferente e identificó una emisión de impulsos eléctricos rítmicos.
De inmediato notó que ese patrón se identificaba con el del corazón y así avanzó con sus investigaciones hasta generar el primer marcapasos implantable, que fue patentado en 1962.
Si bien este invento fue patentado por Greatbatch, existen otros antecedentes. En 1899, J. A. McWilliam descubrió que al aplicar impulso eléctrico al corazón se producía una contracción ventricular.
Por otra parte, en 1926, los médicos australianos Mark C. Lidwell y Edgar H Booth, desarrollaron un dispositivo, con dos electrodos, que se conectaba al corazón y generaba un ritmo de 80 a 120 pulsos por minuto. En 1928 lo usaron para revivir a un niño que había nacido muerto en el hospital Crown Street Women's Hospital, en Sidney.
En 1932, el estadounidense Albert Hyman creó un marcapasos (tal como lo llamó en ese momento) electromecánico con el que logró revivir varios animales en el laboratorio.
En su momento esto fue criticado por la opinión pública que consideraba que "al revivir a los muertos" se estaba interfiriendo en la naturaleza,así que se abandonó la investigación.

Impresoras de inyección de tinta
Las impresoras de inyección de tinta o "chorro de tinta" expulsan pequeñas gotas de tinta sobre el papel. Existen diferentes modos de hacer esto. Por un lado están aquellas que cuentan con un sistema de impresión piezoeléctrico que, por medio de pequeños cristales impulsados por corriente eléctrica, empujan la tinta a la boquilla para que ésta se adhiera al papel.
Por  otro lado están las Bubble jet que usan resistencias que generan calor para calentar la tinta y producir una burbuja que se expande dentro de la boquilla de impresión y fuerza la tinta hacia el exterior. Fue justamente este sistema el que se habría descubierto por un accidente doméstico.
Cuenta la leyenda que un ingeniero de Canon dejó apoyada la plancha sobre su pluma de escribir, por error. Luego de un rato, vio que se disparaban pequeños chorros de tinta de su pluma. Ese habría sido el comienzo de este tipo de impresora. Si bien podría ser posible, suena más bien a mito urbano.
Lo cierto es que las investigaciones para crear este tipo de impresoras surgieron en 1950 y para fines de los 70 los modelos de inyección de tinta ya podían reproducir imágenes generadas por computadoras.
Fueron varias las compañías (Canon, HP y Epson, entre otras) que llevaron adelante investigaciones para producir la impresora de inyección de tinta, un producto que recién salió al mercado ya avanzado los años ochenta.

Por Desiree Jaimovich
djaimovich@infobae.com

lunes, 26 de junio de 2017

Un tratamiento oral reduciría las consecuencias de un infarto sobre el corazón

Se demostró por primera vez que es posible la inhibición crónica de las “calpaínas”. Claves de prevención.

Científicos de un centro español demostraron en un ensayo con ratas la efectividad de un tratamiento oral que reduce las consecuencias del infarto de miocardio sobre la función del corazón, incluso si la medicación se administra un día después de sufrir el infarto.
 El grupo de Investigación en Enfermedades Cardiovasculares del Vall d'Hebron Institut de Recerca de Barcelona (VHIR), liderado por David García-Dorado, llevó a cabo este estudio con ratas y en él demuestran por primera vez que es posible la inhibición crónica de las calpaínas (unas enzimas activadas por el aumento del calcio intracelular) mediante un tratamiento oral que atenúa los daños en el corazón tras un infarto agudo de miocardio.

¿Cómo fue el estudio sobre ratas?
El estudio, publicado en la revista Cardiovascular Research, utilizó un modelo de infarto por oclusión coronaria transitoria en ratas para demostrar que las calpaínas persisten sobreactivadas durante las semanas siguientes a un infarto.
Y que esa sobreactivación desempeña un papel fundamental en la aparición del remodelado ventricular adverso, una serie de cambios que afectan al corazón después del infarto favoreciendo la aparición de arritmias.
"La administración oral diaria de un nuevo inhibidor de las calpaínas -con propiedades que lo hacen absorbible por vía oral- previene esta sobreactivación, reduce el remodelado ventricular y mejora la función contráctil a los 21 días del infarto, incluso si el tratamiento se comienza un día después de la oclusión coronaria", explicó Javier Inserte, investigador del VHIR.

¿Qué permite el nuevo tratamiento?
El proceso experimentado, según Inserte, disminuye la hipertrofia, la fibrosis y la inflamación en el miocardio no infartado. Según los investigadores, los resultados sugieren que este efecto protector de la inhibición de la calpaína es debido a la prevención del efecto de la calpaína sobre moléculas reguladoras de la expresión génica.
"Este estudio demuestra por primera vez que la inhibición crónica de las calpaínas es posible mediante un tratamiento oral y puede representar una estrategia terapéutica dirigida a atenuar el remodelado adverso y la insuficiencia cardíaca en pacientes que sobreviven a un infarto agudo de miocardio", resaltó García-Dorado.
El infarto de miocardio, un cuadro causado generalmente por la oclusión trombótica de una arteria coronaria, es una de las principales manifestaciones de la cardiopatía isquémica.

Qué es el infarto de miocardio y cómo prevenirlo
Conocido popularmente como “ataque cardíaco” se produce por una insuficiente irrigación sanguínea al corazón y la consecuente falta de oxígeno. Esta situación es llamada isquemia. Cuando el flujo sanguíneo se bloquea y el órgano no recibe sangre ni oxígeno, las células cardíacas mueren. Como consecuencia de un infarto, una porción del tejido del corazón muere por la falta de oxígeno y este daño resulta irreversible. Es por eso que el tratamiento médico inmediato resulta tan importante, informa la Sociedad Argentina de Cardiología.
Cuando se interrumpe el flujo sanguíneo, el corazón comienza a sufrir daño. Cuanto más tiempo pasa sin tratamiento más se extiende la lesión. Es por eso que una rápida intervención médica puede minimizar los daños al tejido cardíaco. Además, durante un infarto, el corazón puede dejar de latir. Para ello los médicos cuentan con el equipo necesario de reanimación.

Síntomas
• Molestia en el centro del pecho: sensación de presión, opresión o dolor en el centro del pecho. Puede durar varios minutos, desaparecer y volver a aparecer
• Dolor en un brazo o en ambos, en la espalda, el cuello, la mandíbula y el estómago
• Dificultad para respirar
• Sudor frío, náuseas, mareo
• No necesariamente los síntomas aparecen repentinamente: pueden comenzar con un dolor leve o apenas una molestia que aparece y desaparece.
• Infarto indoloro: en muy pocos casos el infarto se presenta sin síntomas

¿Cómo prevenirlo?
Es muy importante tratar de detectarla antes que se manifieste clínicamente, es decir, llevar a cabo lo que se denomina “prevención primaria”. Es aconsejable a partir de los 30 años realizar controles clínicos y/o cardiológicos periódicamente. El profesional le efectuará estudios como el ecocardiograma, y el electrocardiograma de reposo y/o de fuerza. También se podrá llevar a cabo una ergometría, con lo cual se abarcaría el riesgo global del paciente.
En esta etapa preventiva, los médicos se focalizan en identificar si el paciente está dentro de los parámetros que denominamos riesgosos, para luego hacer hincapié en la recomendación de medidas higiénico dietéticas.
Estas son:
• Si fumás, dejá de hacerlo.
• Hacé actividad aeróbica 3 veces por semana, sin importar la edad. Ejemplos: correr, caminar, natación o bicicleta. Ir al gimnasio a hacer pesas no cumple la misma función.
• Tené una alimentación saludable, aumentando la ingesta de fibras que se encuentran en las frutas y verduras, y el consumo de ácidos grasos insaturados, presentes en los pescados y en el aceite de oliva.
• Para aquellos pacientes que ya tuvieron un infarto se practica la “prevención secundaria”, con la cual se busca evitar que sufran otro. Los métodos son similares, pero se agregan medicamentos que potencian los efectos de control sobre los lípidos o la hipertensión, según cada caso en particular.

Informe: Jorge Guillermo Berón

El Ojo Mágico

Nacer sin el sentido de la vista o quedar invidente por alguna enfermedad o accidente provoca una serie de problemas para las personas, en un mundo que no está preparado para los ciegos. Si bien existen sistemas especiales como el Braille, el cerebro de los invidentes logra adaptarse para que las discapacidades visuales no sean un tremendo obstáculo para la vida.
Hoy, vamos a contarte cosas asombrosas sobre el cerebro de las personas ciegas que seguro no conoces.

5. El cerebro se reorganiza y se potencia
El cerebro de las personas ciegas, ya sea de nacimiento o durante la infancia o adultez, tiende a “re-cablearse. Así, potencia sus capacidades utilizando áreas que normalmente usamos para funciones visuales. Esto se debe a que las diferentes zonas del cerebro están interconectadas y, gracias a la llamada neuroplasticidad, son capaces de adquirir nuevas funciones o modificar las existentes. Por ejemplo, una persona vidente es capaz de reconocer e interpretar 10 sílabas por segundo, mientras que una persona ciega reconoce 25, lo que demuestra como el cerebro se potencia para corregir deficiencias.

4. La corteza visual adquiere funciones auditivas
En Israel, se realizó un estudio en el que, se asoció ciertos sonidos con diferentes objetos, con la idea de que los reconocieran al escucharlos. Una vez que las personas invidentes lograron reconocer los sonidos, se les hizo una resonancia, durante la cual se reprodujeron los audios estudiados. Los científicos vieron cómo las zonas del cerebro normalmente asociadas a la visión trabajan para convertir el sonido en concepto o imagen.

3. El cerebro se estimula con la luz, pese a que no la ven
Ya sea en casos de pérdida parcial de la visión, y también en quienes son completamente invidentes, la luz tiene un efecto por sobre su cerebro. La retina, por más dañada y poco funcional que esté, igual tiene receptores de luz que, al sentir el más mínimo estímulo, alertan y ponen el cerebro en acción, activando una serie de funciones cognitivas que se realizan durante el día, siguiendo el ritmo circadiano.

2. El sentido del tacto estimula a la corteza visual
Muchos ciegos tocan rostros u objetos para reconocerlos, utilizando para ello el sentido del tacto, que envía señales al cerebro, las que son decodificadas en la corteza visual. Esa zona, que usualmente usamos para convertir lo que nuestro ojo ve en una imagen, se reentrena para decodificar lo que se toca. Quienes utilizan el sistema Braille identifican las letras y conceptos de esa manera.

1. Interpreta el eco para distinguir obstáculos
En vez del famoso bastón, existe un método que algunos ciegos utilizan para caminar por las calles, sin chocar con obstáculos. Se trata de la ecolocación humana, para la que se utiliza la zona del cerebro que el resto utiliza para la visión. Tras un entrenamiento, la persona emite sonidos especiales desde su boca, chocando la lengua contra el paladar. El oído interpreta el eco cuando ese ruido rebota contra un obstáculo y sabe cuáles evitar y qué caminos están libres.

Fuente: Ojo Científico

sábado, 24 de junio de 2017

Julio Sosa - La Cumparsita (Tango)

https://www.youtube.com/watch?v=sv9u_77RjzA

Soneto 45 - Pablo Neruda

No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,
porque, no sé decírtelo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,
porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.

¿Conocés a Frederick Grant Banting?

Sir Frederick Grant Banting, fue un médico e investigador canadiense.
Estudió en la universidad de Toronto y fue médico militar durante la Primera Guerra Mundial. Posteriormente fue ayudante de fisiología en la Universidad de Ontario Occidental y a partir de 1921 profesor en la Universidad de Toronto.
En 1921, descubrió con Charles Best la hormona de la insulina. Por este descubrimiento le fue otorgado en 1923 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, compartido con John James Richard Macleod.
Sus últimas investigaciones en el Instituto se refirieron al cáncer, la corteza suprarrenal y la silicosis.
Durante la II Guerra Mundial fue mayor del Cuerpo Médico y jefe de la sección médica del Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá. Murió en Terranova en un accidente de avión.

Biografía:
Banting nació en Alliston (Ontario, Canadá), el 14 de noviembre de 1891. Era el más pequeño de los cinco hijos de William Thompson Banting y Margaret Grant.
Realizó sus primeros estudios en Alliston. Comenzó teología en la Universidad de Toronto, que pronto cambió por medicina. Se graduó en 1916. Formó parte de la Canadian Army Medical Corps y participó en la Primera Guerra Mundial en Francia. En 1918 fue herido en la batalla de Cambrai.
Tras el final de la guerra, en 1919, regresó a Canadá. Allí ejerció por poco tiempo en London (Ontario). Estudió ortopedia infantil y ejerció como cirujano en el Hospital for Sick Children, entre 1919 y 1920. Un año más tarde fue profesor de ortopedia en la University of Western Ontario. El curso 1921 - 1922 fue lecturer de farmacología en la Universidad de Toronto. Obtuvo el grado de doctor en 1922.
Muy pronto ya estuvo muy interesado por la diabetes. Desde finales del siglo XIX los científicos se habían percatado de la relación entre el páncreas y la diabetes. Algunos trabajos indicaban que la enfermedad estaba causada por una carencia de una hormona segregada por los islotes de Langerhans del páncreas.
Oscar Minkowski y otros trataron de aislar esta hormona sin éxito. Schafer la denominó "insulina" y se suponía que ejercía un control sobre el metabolismo del azúcar, de tal manera que su ausencia provocaba el aumento de éste en sangre y en orina. Se trató de administrar extracto de páncreas o la glándula fresca a los diabéticos, tratamiento que fracasó porque la hormona debía ser destruida por los enzimas proteolíticos. Por otro lado, todavía eran inseguras las técnicas de detección de glucosa en sangre y orina.
Gracias a la lectura de un artículo de Moses Baron en el que se decía que la ligadura del conducto pancreático provocaba la degeneración de las células que segregaban tripsina, pero que los islotes permanecían intactos, pensó que podría recurrir a este procedimiento para obtener insulina.
Se puso en contacto con J.J.R. Macleod, profesor de fisiología de la Universidad de Toronto, quien le facilitó lo necesario para poder investigar en su laboratorio. Trabajó entonces con Charles Best, estudiante de medicina, que fue su asistente y, más tarde con el químico James B. Collip. En agosto de 1921 administraron la insulina obtenida de los islotes de Langerhans a perros diabéticos comprobando que descendían los niveles de azúcar en sangre y orina y desaparecían los síntomas típicos de la enfermedad. Repitieron varias veces los experimentos con resultados distintos, en función de la pureza de la insulina utilizada. Fue Collip el que se encargó de lograr una que fuera lo más pura posible. La emplearon por vez primera, pocas semanas después, en un muchacho diabético de catorce años, que mejoró de forma extraordinaria de su enfermedad.
La primera descripción de los resultados obtenidos con el uso de la insulina en la diabetes figura en el artículo "Pancreatic extracts in the treatment of diabetes mellitus", publicado en 1922 en el Canadian Medical Association Journal. Banting y Macleod recibieron el premio nobel de medicina en 1923.
Previamente Banting y Best detallaron la técnica en un artículo que se publicó en el Journal of Laboratory and Clinical Medicina en 1921/22. Asimismo, Banting, Best y Macleod prepararon una comunicación, que llevaba por título "The internal secretion of the páncreas", que se dio a conocer en la reunión de la American Physiological Society, de 1921.
En 1926 Jacob Abel logró la síntesis de la insulina, hallazgo que dio a conocer en los Proceedings of the National Academy of Sciences, de Washington, con el título Crystalline insuline.
En 1930, el Parlamento canadiense concedió una ayuda a Banting para la instalación de un laboratorio de investigación (el Banting Institute) y su universidad creó una cátedra con su nombre. Allí trabajó en distintas líneas como las relacionadas con la silicosis, el cáncer y el ahogamiento.
Fue nombrado médico honorario del Hospital General de Toronto, del Hospital para niños enfermos, y delToronto Western Hospital. Obtuvo asimismo el LL.D. degree (Queens) y el D.Sc. degree (Toronto). Recibió además los homenajes y merecimientos de varias sociedades científicas de su país y del extranjero.

Como pintor aficionado formó parte de una expedición gubernamental al Ártico. Se casó con Marion Robertson en 1924; tuvieron un hijo. Se divorció en 1932 y cinco años más tarde contrajo de nuevo matrimonio con Henrietta Ball.
Cuando se declaró la segunda guerra mundial actuó como enlace entre los servicios médicos británicos y estadounidenses.
Falleció el 21 de febrero de 1941, a los 49 años, víctima de un accidente aéreo en Musgrave Harbour,Canadá.
Habitualmente se habla de "tratamiento de Banting" para referirse al tratamiento de la obesidad mediante un régimen restringido, especialmente en azúcar, harinas y grasas.

¿Cómo es el primer parque acuático para personas con discapacidad?

Con un costo de alrededor de 17 millones de dólares, hoy abrirá sus puertas Morgan's Inspiration Island en San Antonio, Texas. 

La ciudad de San Antonio, Texas, en Estados Unidos será la privilegiada de contar con el primer parque acuático para personas con discapacidad del mundo. El Morgan's Inspiration Island le permitirá a personas con capacidades diferentes, especialmente niños, disfrutar de un parque de diversiones a su medida.
Con un costo de alrededor de 17 millones de dólares, su construcción se inició en noviembre de 2015 y hoy abrirá sus puertas. Es el primer parque acuático que cuenta con rampas y seguridad reforzada para poder ofrecer horas de diversión a quienes usan silla de ruedas o tienen alguna limitación de movilidad. Estará abierto los siete días de la semana hasta mediados de agosto. Después solamente abrirá los fines de semana.

Morgan's Inspiration Island contará con seis atracciones principales, que van desde cortinas de agua hasta una zona de géiseres para que los visitantes se relajen, e incluso hay un cañón de agua donde las personas pueden subirse en troncos, como en cualquier otro parque acuático. Además tendrá un sistema de calefacción que permitirá regular la temperatura del agua, para evitar que sea demasiado fría o caliente para las personas.

En declaraciones al sitio Mashable.com, su dueño Gordon Hartman, afirmó que la "misión es ofrecer un servicio inclusivo, seguro y cómodo". El parque de atracciones tendrá habilitadas sillas de forma gratuita, bajo el compromiso de "respetarlas y cuidarlas para que no se dañen".
La hija de 23 años de Hartman, Morgan, que vive con una discapacidad, fue la diseñadora del parque que lleva su nombre. "Morgan's Inspiration Island se concentrará en la inclusión e inspirará a los huéspedes a hacer cosas que anteriormente se pensaba que no estaban en sus posibilidades", explicó su dueño.

martes, 30 de mayo de 2017

El secreto de los daneses para ser los más felices del mundo

En Dinamarca llueve casi todo el año, oscurece a las tres de la tarde y los impuestos se llevan hasta el 60 por ciento de los sueldos. Sin embargo, los daneses son las personas más felices del mundo.
¿Cómo lo hacen? El secreto está en el hygge (pronúnciese hoo-ga), un término intraducible que expresa el sentimiento de sentirse bien en un hogar cómodo, calmo y cálido y que alumbra un nuevo fenómeno editorial que pronto llegará a la Argentina: en España, donde escribo esta columna durante mis vacaciones, las librerías están inundadas de manuales de autoayuda para recrear un living nórdico en Malasaña o en Villa Crespo (algunos, con títulos tan inequívocos como Feliz como un danés) con el propósito de copiar las recetas domésticas que hicieron de Dinamarca el país con mejor calidad de vida.
Si hasta el año pasado la terapia del orden era el furor de los que buscan la armonía de entrecasa en un best seller, ahora el hygge se propone como el camino más corto hacia la felicidad: literalmente, yendo de la cama al living.

Ahí donde un mandato típico de cualquier gurú contemporáneo exija "salir de la zona de confort", el hygge propone exactamente lo contrario: convertir la casa de uno en un santuario de comodidad... y quedarse ahí. "El hygge tuvo distintas interpretaciones, desde el arte de crear intimidad o calidez en el alma hasta obtener placer de los objetos sedantes.
La mía es tomar chocolate a la luz de las velas.", escribe Meik Wiking, director del Instituto de Investigación de la Felicidad en Copenhague y autor de La felicidad en las pequeñas cosas, un enorme éxito editorial que integra la lista de los diez libros más vendidos del Times desde hace meses.

Embarcado en un frenesí de consumismo, el mundo quiere aprender a vivir como los daneses: según los libros, alcanza con iluminar con velas, tomar infusiones calientes, poner plantas en todos los ambientes, dejar los zapatos en la entrada, calentar con fuego a leña, cocinar pastelitos dulces, rodearse de objetos simples y reunirse con amigos. Para mí, ningún hallazgo. Aunque parece que funciona, a pesar de las críticas.
Según el periodista inglés Michael Booth, que vivió en todos los países nórdicos para desentrañar los misterios del milagroso bienestar escandinavo, es fácil dedicarse a las velas y las plantitas cuando el Estado asegura las necesidades básicas y el ciudadano promedio no tiene que preocuparse por la inflación, el desempleo o la inseguridad. Para Booth, más que comodidad plácida el hygge resume el peor tipo de conformismo (aquel que alumbra a burgueses asustados) y Copenhague es la ciudad más aburrida del planeta aunque insista, con poco éxito, en promocionarse como "la Ibiza del mar Báltico".

Aun desconfiado de las soluciones mágicas, llevo para Buenos Aires algunos consejos nórdicos que imitan los españoles (todos los que visiten mi casa deberán sacarse los zapatos y pondré un helecho en la mesada del baño, me propongo). Si es cierto que la felicidad está en las pequeñas cosas, y a pesar de que Copenhague esté a años luz de cualquier ciudad de perros, reclamo para mí el derecho a ser feliz como un gran danés.

CINCO CONCEPTOS PARA APLICAR EL HYGGE EN EL HOGAR
Simpleza: A tono con la terapia del orden, el hygge postula que debe haber pocos elementos en la casa, pero todos de un significado emocional importante.

Texturas: Se declara la guerra a lo sintético y se apuesta por maderas, lanas, pieles o cueros y una iluminación a vela. Ojo: ¡todo es altamente inflamable!

Hobbies: Una filosofía construida alrededor del sedentarismo doméstico no puede quedarse sin nada que hacer. Se recomiendan el ajedrez, el tejido o los juegos de mesa.

Pijamas: En contra del fashionismo, un vestuario de andar por casa: pijamas, jogginetas, remeras raídas y pantuflas porque en un hogar con hygge no se entra con zapatos.

Lentitud: Una vida ralentizada: baños de inmersión de media hora o largas tardes dedicadas a la lectura, como una postura opuesta al vértigo de la vida moderna.

Por Nicolás Artusi.  Para LA NACION.

(Jorge L. Icardi, Reportero Internacional...)

Helen Adams Keller

Tuscumbia (Alabama) 27/06/1880 - Easton (Connecticut) 01/06/1968. Escritora norteamericana. Invidente y sordomuda, se especializó en educación especial para discapacitados.
A causa de una grave enfermedad que la acometió a los diecinueve meses de edad, Keller perdió la vista y el oído, lo que le impidió desarrollar el habla durante sus primeros años de vida.
Cuando cumplió los seis años, sus padres contrataron a una institutriz irlandesa, Ann Sullivan, quien le enseñó el lenguaje de los sordomudos y que marcaría un giro radical en su vida.
Posteriormente, y junto con su institutriz, prosiguió sus estudios especiales en la institución Horace Man School para sordos, de Boston, y en la Wright-Humason Oral School, en Nueva York. Allí no sólo aprendió a hablar, leer y escribir, sino que se capacitó para cursar estudios superiores. Siempre acompañada por Ann Sullivan, desde 1900 hasta 1904 completó su formación en el Radcliffe College, donde se graduó con la mención "cum laude". Tras su graduación, Keller realizó diversos viajes a Europa y África.
En 1.925, Helen Keller se presentó en la Convención de Clubes de Leones de Cedar Point y, desafió a los integrantes de la Asociación para que la respaldaran en su causa:
“Hago una súplica a ustedes, los Leones, que gozan del preciado sentido de la vista . . . . ustedes que son de empuje, valerosos y bondadosos Quisieran ser Paladines del Ciego en la Cruzada contra la Ceguera?"
Con sus palabras mágicas, Helen Keller cambió el curso de la historia del movimiento Leonístico para beneficio de las vidas de millones y millones de personas, ya que desde ese momento los Leones enarbolaron como bandera mundial  el programa “Primero La Vista”. (Sight First)
Su obra publicada es, básicamente, autobiográfica, ya que Keller encontró en la escritura el modo de objetivar y hacer comunicable su difícil experiencia. Sus libros pronto se convirtieron en un ejemplo de tenacidad y resistencia frente a las adversidades de la vida, especialmente las limitaciones físicas.
Entre sus publicaciones destacan:
La historia de mi vida (1902),
Optimismo (1903)
y especialmente El mundo en el que vivo (1908), libro que le valió su fama internacional y en el que narra el contraste entre la riqueza de la vida íntima que su alma albergaba y la menguada vida sensorial de la que Helen Keller era víctima.
Otros títulos de su producción son Canción del muro de piedra (1910), Fuera de la oscuridad (1913), Mi religión (1927), El medio de una corriente (1929), Paz en el atardecer (1932), El diario de Hellen Keller (1938) y Déjanos tener fe (1940).
En 1934 Keller tuvo ocasión de devolver los favores prestados y la persistente dedicación a su institutriz Ann Sullivan cuando ésta perdió la vista imprevisiblemente. Keller publicó también algunos artículos en la prensa y en revistas especializadas.
En octubre de 1961 Helen sufrió el primero de una serie de accidentes cerebro vasculares, y su vida pública fue disminuyendo. En sus últimos años, se dedicaría entonces a cuidar su casa en Arcan Ridge.
En 1964, Helen fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto premio para personas civiles otorgada por el presidente Lyndon Johnson. Un año más tarde fue elegida como La mujer del “Salón de la Fama” en la Feria Mundial de Nueva York.
Poco antes de su muerte en 1968, a la edad de 87 años, Helen Keller le dijo a un amigo:
“En estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha.”
El 1 de junio de 1968, en Arcan Ridge, Helen Keller murió mientras dormía. Su cuerpo fue cremado en Bridgeport, Connecticut y su funeral se realizó en la Catedral Nacional de Washington DC. La urna más tarde sería llevada a un lugar cerca de donde descansaban los restos de Anne Sullivan y Polly Thomson.

Legado
Su rol en la educación especial: La formación de Keller significó un avance importante en la educación especial, a pesar de que hubo otros casos similares no conocidos. Sin embargo, la enseñanza de Keller fue la primera en ser registrada de forma fiable en múltiples obras escritas y originó muchos métodos educativos especiales nuevos.
Los editores del libro de texto "Psicología general", señalaron la importancia del caso de Keller:
"Es la única de su clase empujada por una maestra de talento excepcional, una gran observadora que describió el desarrollo gradual de su alumna, altamente dotada, casi una niña genio, a la que la naturaleza le había colocado una cruel prueba, apagando totalmente las dos áreas claves del sistema sensorial".
Al mismo tiempo, Psicología general relató que Sullivan no recibió inicialmente el apoyo de la comunidad científica ya que parecía poco probable que su alumna se adaptara a la enseñanza tan rápido.
Helen Keller se convirtió en un ejemplo de superación y coraje como así también en un símbolo de la lucha por los derechos de personas con discapacidad.
Un periodista del The Journal of Southern History publicó que "...Keller es percibida como un ícono nacional que simboliza el triunfo de las personas con discapacidad".
El orador motivacional y predicador cristiano Nick Vujicic, que nació sin brazos ni piernas, confesó en su autobiografía que Helen Keller jugó un papel de gran influencia en su vida.

domingo, 28 de mayo de 2017

"Adiós Nonino"

Astor Piazzola con la Sinfónica "Cologne Radio Orchestra" de Alemania.
Extraído del documental "Astor Piazzolla: The Next Tango"
https://youtu.be/VTPec8z5vdY

Pollo al coñac

Ingredientes:
•6 presas de pollo surtidas y sin piel (o con piel como más te guste)
•1 cucharada de aceite
•1 cucharada de mantequilla
•2 zanahorias en rodaja, no muy gruesas
•1 cebolla mediana picada en pluma
•2 hojas de laurel
•½ cucharadita de orégano
•1 taza de coñac
•1½ tazas de vino blanco
•3 tazas de caldo de pollo aprox
•Sal y pimienta.

Preparación:
En una olla honda agregar un poco de aceite y dorar muy bien las presas de pollo, con paciencia, primero por un lado y luego por el otro.
Nota: Me gusta hacerlo con cuatro presas por vez, para que no suelte mucho jugo y se doren más parejo y rápido.

Cuando ya estén bien doradas, ponemos todas las presas en la
olla.
Incorporar la cebolla en pluma, las zanahorias en rodajas, el orégano, el laurel, salpimentar y dejar que se doren y tomen temperatura a fuego fuerte.

Agregar el coñac y el vino blanco y, con mucho cuidado, flambear con un encendedor.
Otra alternativa es esperar que con el hervor se evapore el alcohol.
Cuando se haya evaporado (o sea, cuando ya no se sienta el olor a alcohol), agregar las tazas de caldo. Ir testeando los sabores mientras hierve y agregar
más caldo si se quiere más jugoso.

Dejar cocinar tapado por 20 minutos a fuego medio y revolviendo de vez en cuando.
Servir en una fuente: primero las presas y luego el caldo colado (o sin colar, como se prefiera)
Acompañar con papas fritas.

Virginia Demaria
Soy Bloguera, comunicadora visual, chef de profesión y este portal busca servir como fuente de inspiración y comunicación para quienes deseen conocer más
de cocina, recetas y manualidades.
www.virginiademaria.cl/

sábado, 27 de mayo de 2017

Vínculo fraterno - Julio Cortazar

“Después del almuerzo yo hubiera querido quedarme en mi cuarto leyendo, pero papá y mamá vinieron casi en seguida a decirme que esa tarde tenía que llevarlo de paseo.
Lo primero que contesté fue que no, que lo llevara otro, que por favor me dejaran estudiar en mi cuarto.  Iba a decirles otras cosas, explicarles por qué no me gustaba tener que salir con él, pero papá dio un paso adelante y se puso a mirarme en esa forma que no puedo resistir, me clava los ojos y yo siento que se van entrando cada vez más hondo en la cara, hasta que estoy a punto de gritar y tengo que darme vuelta y contestar que sí, que claro, en seguida.
Cuando salí de mi cuarto eran las dos, y tía Encarnación dijo que podía ir a buscarlo a la pieza del fondo, donde siempre le gusta meterse por la tarde.  Tía Encarnación debía darse cuenta de que yo estaba desesperado por tener que salir con él, porque me pasó la mano por la cabeza y después se agachó y me dio un beso en la frente.  Sentí que me ponía algo en el bolsillo. –Para que te compres alguna cosa– me dijo al oído – Y no te olvides de darle un poco, es preferible.
Lo encontré en un rincón del cuarto, lo agarré lo mejor que pude y salimos por el patio hasta la puerta que daba al jardín de adelante.  Una o dos veces sentí la tentación de soltarlo, volver adentro y decirles a papá y a mamá que él no quería venir conmigo, pero estaba seguro de que acabarían por traerlo y obligarme a ir con él hasta la puerta de calle.  Nunca me habían pedido que lo llevara al centro, era injusto que me lo pidieran porque sabían muy bien que la única vez que me habían obligado a pasearlo por la vereda había ocurrido esa cosa horrible con el gato de los Alvarez.  Me parecía estar viendo todavía la cara del vigilante hablando con papá en la puerta, y después papá sirviendo dos vasos de caña, y mamá llorando en su cuarto.  Era injusto que me lo pidieran.
Por la mañana había llovido y  las veredas de Buenos Aires están cada vez más rotas, apenas se puede andar sin meter los pies en algún charco.  Yo hacía lo posible para cruzar por las partes más secas y no mojarme los zapatos nuevos, pero en seguida vi que a él le gustaba meterse en el agua, y tuve que tironear con todas mis fuerzas para obligarlo a ir de mi lado.  A pesar de eso consiguió acercarse a un sitio donde había una baldosa un poco más hundida que las otras, y cuando me di cuenta ya estaba completamente empapado y tenía hojas secas por todas partes.  Tuve que pararme, limpiarlo, y todo el tiempo sentía que los vecinos estaban mirando desde los jardines, sin decir nada pero mirando.  No quiero mentir, en realidad no me importaba tanto que nos miraran (que lo miraran a él, y a mí que lo llevaba de paseo); lo peor era estar ahí parado, con un pañuelo que se iba mojando y llenando de manchas de barro y pedazos de hojas secas, y teniendo que sujetarlo al mismo tiempo para que no volviera a acercarse al charco.
A esa hora el tranvía viene bastante vacío, y yo rogaba que pudiéramos sentarnos en el mismo asiento, poniéndolo a él del lado de la ventanilla para que molestara menos.  No es que se mueva demasiado, pero a la gente le molesta lo mismo y yo comprendo.  Por eso me afligí al subir, porque el tranvía estaba casi lleno y no había ningún asiento doble desocupado.
Lo malo fue que el guarda se paró al lado del asiento donde yo lo había instalado, golpeando con una moneda en el fierro de la máquina de los boletos, y yo tuve que  darme vuelta y hacerle señas de que viniera a cobrarme a mí. [...]   Me tuve que levantar (y ahora dos o tres pasajeros me miraban) y acercarme al otro asiento. "Dos boletos", le dije.  Cortó uno, me miró un momento, y después me alcanzó el boleto y miró para abajo, medio de reojo. , repetí, seguro de que todo el tranvía ya estaba enterado.
Lo peor era que a cada momento tenía que darme vuelta para ver si seguía quieto en el asiento de atrás, y con eso iba llamando la atención de algunos pasajeros.
Como a las ocho cuadras no sé por qué me pareció que la señora que iba del lado de la ventanilla se iba a bajar.  Eso era lo peor, porque le iba a decir algo para que la dejara pasar, y cuando él no se diera cuenta o no quisiera darse cuenta, a lo mejor la señora se enojaba y quería pasar a la fuerza, pero yo sabía lo que iba a ocurrir en ese caso y estaba con los nervios de punta, de manera que empecé a mirar para atrás antes de llegar a cada esquina, y en una de esas me pareció que la señora estaba ya a punto de levantarse, y hubiera jurado que le decía algo porque miraba de su lado y yo creo que movía la boca.  Justo en ese momento una vieja gorda se levantó de uno de los asientos cerca del mío y empezó a andar por el pasillo, y yo iba detrás queriendo empujarla, darle una patada en las piernas para que se apurara y me dejara llegar al asiento donde la señora había agarrado una canasta o algo que tenía en el suelo y ya se levantaba para salir.   Al final creo que la empujé, la oí que  protestaba, no sé como llegué al lado del asiento y conseguí sacarlo a tiempo para que la señora pudiera bajarse en la esquina.  Entonces  lo puse contra la ventanilla y me senté a su lado, tan feliz aunque cuatro o cinco idiotas me estuvieran mirando desde los asientos de adelante y desde la plataforma donde a lo mejor el chinazo les había dicho alguna cosa.
...en la plataforma de atrás oí que alguien soltaba una carcajada, pero naturalmente no quise darme vuelta, volví a pasar el brazo y sujeté la ventanilla, haciendo como que no veía...
Me hubiera gustado tanto poder entrar en una lechería y pedir un helado o un vaso de leche, pero estaba seguro que no iba a  poder, que me  iba a arrepentir si lo hacía entrar en un local cualquiera donde la gente estaría sentada y tendría más tiempo para mirarnos.  En la calle la gente se cruza y cada uno sigue viaje, sobre todo en San Martín que está lleno de bancos y oficinas y todo el mundo anda apurado con portafolios debajo del brazo.  Así que seguimos hasta la esquina de Cangallo, y entonces cuando íbamos pasando delante de las vidrieras de Peuser que estaban llenas de tinteros y cosas preciosas, sentí que él no quería seguir, se hacía cada vez más pesado y por más que yo tiraba (tratando de no llamar la atención) casi no podía caminar y al final tuve que pararme delante de la última vidriera, haciéndome el que miraba los juegos de escritorio repujados en cuero.  A lo mejor estaba un poco cansado, a lo mejor no era un capricho.  Total, estar ahí parados no tenía nada de malo, pero igual no me gustaba porque la gente que pasaba tenía más tiempo para fijarse, y dos o tres veces me di cuenta de que alguien le hacía algún comentario a otro, o se pegaban con el codo para llamarse la atención.  Al final no pude más y lo agarré otra vez, haciéndome el que caminaba con naturalidad, pero cada  paso me costaba como en esos sueños en que uno tiene unos zapatos que pesan toneladas y apenas puede despegarse del suelo.  A la larga conseguí que se le pasara el capricho de quedarse ahí parado, y seguimos por San Martín hasta la esquina de la Plaza de Mayo.  Ahora la cosa era cruzar, porque a él no le gustaba cruzar una calle.
Es capaz de abrir la ventanilla del tranvía y tirarse, pero no le gusta cruzar la calle.  Lo malo es que para llegar a la Plaza de Mayo hay que cruzar siempre alguna calle con mucho tráfico, en Cangallo y Bartolomé Mitre no había sido tan difícil pero ahora yo estaba a punto de renunciar, me pesaba terriblemente en la mano y dos veces que el tráfico se paró y los que estaban a nuestro lado en el cordón de la vereda empezaron a cruzar la calle, me di cuenta de que no íbamos a poder llegar al otro lado porque se plantaría justo en la mitad y entonces preferí seguir esperando hasta que se decidiera.
Cuanto más pensaba más me afligía, y al final tuve miedo de veras, casi como ganas de vomitar, lo juro,   y en ese momento en que paró el tráfico lo agarré bien y cerré los ojos y tire para adelante doblándome casi en  dos, y cuando estuvimos en la Plaza lo solté, seguí dando unos pasos solo, y después volví para atrás y hubiera querido que se muriera, que ya estuviera muerto, o que papá y mamá estuvieran muertos, y yo también al fin y al cabo, que todos estuvieran muertos y enterrados menos tía Encarnación.[...]
Yo no sé en qué momento  me vino la idea de abandonarlo ahí, lo único que me acuerdo es que estaba pelándole un maní y pensando al mismo tiempo que si me hacía el que iba a tirarles algo a las palomas que andaban más lejos, sería facilísimo dar la vuelta a la pirámide y perderlo de vista.  Me parece que en ese momento no pensaba volver a casa ni en la cara de papá y mamá, porque si lo hubiera pensado no habría hecho esa pavada.
Desde la otra punta de la  plaza apenas se veía el banco; fue cosa de un momento cruzar a la Casa Rosada donde siempre hay dos granaderos de guardia, y por el costado me largué hasta el Paseo Colón, esa calle donde mamá dice que no deben ir los niños solos.  Ya por costumbre me daba vuelta a cada momento, pero era imposible que me siguiera, lo más que podría estar haciendo sería revolcar alrededor del banco hasta que se acercara alguna señora de la beneficencia o algún vigilante.
En una de esas, yo estaba sentado en una vidriera baja de una casa de importaciones y exportaciones, y entonces me empezó a doler el estómago, no como  cuando uno tiene que ir en seguida al baño, era más arriba, en el estómago verdadero, como si se me retorciera poco a poco, y yo quería respirar y me costaba, entonces tenía que quedarme quieto y esperar que se pasara el calambre, y delante de mí veía como una mancha verde y puntitos que bailaban, y la cara de papá, al final era solamente la cara de papá porque yo había cerrado los ojos, me parece, y en medio de la mancha verde estaba la cara de papá.[...]
No sé cuanto tardé en llegar otra vez a la Plaza de Mayo.  A la mitad de la subida me caí pero volví a levantarme antes que nadie se diera cuenta, y crucé a la carrera entre todos los autos que pasaban por delante de la Casa Rosada.  Desde lejos vi que no se había movido del banco, pero seguí corriendo y corriendo hasta llegar al banco, y me tiré como muerto mientras las palomas salían volando asustadas y la gente se daba vuelta con ese aire que toman para mirar a los chicos que corren, como si fuera un pecado.  Después de un rato lo limpié un poco y dije que teníamos que volver a casa.   Lo dije para oírme yo mismo y sentirme todavía más contento, porque con él lo único que servía era agarrarlo bien y llevarlo, las palabras no las escuchaba o se hacía el que no las escuchaba.
Pensaba todo el tiempo: Lo abandoné, y aunque no me había olvidado del Paseo Colón me sentía tan bien, casi orgulloso.  A lo mejor otra vez...  No era fácil, pero a lo mejor... Quien sabe con qué ojos me mirarían papá y mamá cuando me vieran llegar con él de la mano. Claro que estarían contentos de que yo lo hubiera llevado a pasear por el centro, los padres siempre están contentos de esas cosas.

Julio Cortazar
“Después del Almuerzo” en Ceremonias, Ed. Planeta, España, 1983

Enfermedad de Huntington

Es un trastorno en el cual las neuronas en ciertas partes del cerebro se desgastan o se degeneran. La enfermedad se transmite de padres a hijos.

Causas
La enfermedad de Huntington es causada por un defecto genético en el cromosoma N.° 4. El defecto hace que una parte del ADN ocurra muchas más veces de las debidas. El defecto se llama repetición CAG. Normalmente, esta sección del ADN se repite de 10 a 28 veces, pero en una persona con la enfermedad de Huntington, se repite de 36 a 120 veces.
A medida que el gen se transmite de padres a hijos, el número de repeticiones tiende a ser más grande. Cuanto mayor sea el número de repeticiones, mayor será la posibilidad de que una persona presente síntomas a una edad más temprana. Por lo tanto, como la enfermedad se transmite de padres a hijos, los síntomas se desarrollan a edades cada vez más tempranas.
Hay dos formas de la enfermedad de Huntington:
•La más común es la de aparición en la edad adulta. Las personas con esta forma de la enfermedad generalmente presentan síntomas a mediados de la tercera y cuarta década de sus vidas.
•Una forma de la enfermedad de Huntington de aparición temprana representa un pequeño número de personas y se inicia en la niñez o en la adolescencia.
Si uno de sus padres tiene la enfermedad de Huntington, usted tiene un 50% de probabilidad de recibir el gen.
Si usted recibe el gen de sus padres, también puede transmitir el gen a sus hijos, quienes también tendrán un 50% de probabilidades de heredar el gen.
Si usted no recibe el gen de sus padres, no es posible que pueda pasar el gen a sus hijos.

Síntomas
Los cambios de comportamiento pueden ocurrir antes de los problemas de movimiento y pueden incluir:
•Comportamientos antisociales
•Alucinaciones
•Irritabilidad
•Malhumor
•Inquietud o impaciencia
•Paranoia
•Psicosis
Los movimientos anormales e inusuales incluyen:
•Movimientos faciales, incluso muecas
•Girar la cabeza para cambiar la posición de los ojos
•Movimientos espasmódicos rápidos y súbitos de los brazos, las piernas, la cara y otras partes del cuerpo
•Movimientos lentos e incontrolables
•Marcha inestable
Demencia que empeora lentamente, incluso:
•Desorientación o confusión
•Pérdida de la capacidad de discernimiento
•Pérdida de la memoria
•Cambios de personalidad
•Cambios en el lenguaje
Los síntomas adicionales que pueden estar asociados con esta enfermedad son:
•Ansiedad, estrés y tensión
• Dificultad para deglutir
•Deterioro del habla
Síntomas en los niños:
•Rigidez
•Movimientos lentos
•Temblor

Pruebas y exámenes
El médico llevará a cabo un examen físico y puede hacer preguntas acerca de los síntomas y los antecedentes familiares del paciente. También se llevará a cabo un examen del sistema nervioso. El médico puede ver signos de:
•Demencia
•Movimientos anormales
•Reflejos anormales
•Marcha amplia y con "pavoneo"
•Lenguaje dubitativo o articulación deficiente
Otros exámenes que pueden mostrar signos de enfermedad de Huntington son:
•Pruebas psicológicas
•Resonancia magnética o tomografía computarizada de la cabeza
•TEP (isótopos) del cerebro
Hay disponibilidad de pruebas genéticas para determinar si una persona es portadora del gen de la enfermedad de Huntington.

Tratamiento
No existe cura para la enfermedad de Huntington y no hay una forma conocida de detener el empeoramiento de la enfermedad. El objetivo del tratamiento es reducir los síntomas y ayudar a la persona a valerse por sí misma por el mayor tiempo posible.
Se pueden recetar medicamentos según los síntomas.
•Los bloqueadores de la dopamina pueden ayudar a reducir los comportamientos y movimientos anormales.
•Medicamentos como tetrabenazina y amantidina se usan para tratar de controlar los movimientos adicionales.

La depresión y el suicidio son comunes entre las personas con enfermedad de Huntington. Es importante que los cuidadores vigilen los síntomas y busquen ayuda médica para la persona de inmediato.
A medida que la enfermedad progrese, la persona necesitará asistencia y supervisión. Con el paso del tiempo, es posible que requiera atención durante las 24 horas.

Expectativas (pronóstico)
La enfermedad de Huntington causa discapacidad que empeora con el tiempo. Las personas que padecen esta enfermedad generalmente mueren al cabo de 15 a 20 años. Con frecuencia, la causa de la muerte es una infección. El suicidio también es común.
Es importante tener en cuenta que la enfermedad afecta a todas las personas de manera diferente. El número de copias o repeticiones CAG del gen puede determinar la gravedad de los síntomas. Las personas con pocas copias o repeticiones pueden tener movimientos anormales leves más tarde en la vida y progresión lenta de la enfermedad. Aquellas con un número mayor de repeticiones pueden resultar gravemente afectadas a una edad temprana.

¿Cuándo contactar a un profesional médico?
Consulte con el médico si usted o un miembro de la familia presenta síntomas de este trastorno.

Prevención
Se aconseja la asesoría genética si existen antecedentes familiares de la enfermedad de Huntington. Los expertos también recomiendan la asesoría genética para parejas con antecedentes familiares de esta enfermedad que estén contemplando la posibilidad de tener hijos.

Fuente: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000770.htm

¡Qué pasa qué pasa!

Kid Creole & The Coconuts
https://youtu.be/CtGRE9ju4Q0

sábado, 20 de mayo de 2017

¡¡¡La fiesta de los CEROS!!!

Una noche se organizó ¡¡la fiesta de los "ceros"!! A medida que avanzaba la velada iban llegando los invitados:
a). Llega el 10 y lo atajan en la puerta; el 10 les dice:
-Hey, qué onda!, acaso no puedo andar con bastón?

b). Llega el 101 y cuando lo atajan dice:
-Eh loco, no ves que ando con muletas?

c). Llega el 7 y cuando lo atajan dice:
-Bah, es que pensé que era una fiesta de disfraces...

d). Llega el infinito y le dicen:
-Ah, no! usted si que no entra.
Y el infinito responde indignado:
-Desgraciado! nos discriminás por ser siameses!!

e). Llega el 1 y le dicen:
-Y usted?
Responde:
-Es que me puse a dieta...

f). Llega el 8 y le dicen:
-Usted si que no entra, y no me diga que viene disfrazado!
El 8 dice:
-No, yo soy un 0, pero me puse cinturón...

g). Llega el 6 y antes que lo atajen dice:
-Que pasa? No te gustan los Punks?

h). Llega el 40 y dice:
-Qué garrón!! Yo pensé que podía traer a mi novia...

i). Llega el 9 y le dicen:
-Señor, disculpe usted. Si quiere entrar, súbase el cierre del pantalón!!!

lunes, 1 de mayo de 2017

¡FELIZ DÍA DEL TRABAJO!

En la mayoría de los países del mundo se celebra hoy, 1 de mayo, el Día del Trabajador o Día del Trabajo, en homenaje a los llamados Mártires de Chicago, grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886.
Ese mismo año, la "Noble Order of the Knights of Labor", una organización de trabajadores, logró que el sector empresarial cediese ante la presión de las huelgas por todo el país.
El presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la "Ingersoll", la norma que se recuerda como una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores: "la jornada de 8 horas diarias".      

El “Día Internacional del Trabajo” o “Primero de Mayo”, es la fecha en que se rinde homenaje a todos los hombres y mujeres que cumplen con una esencial norma de vida, con anónimo esfuerzo, en las distintas actividades, logrando con su labor cotidiana, fortalecer el espíritu, forjar el carácter, y sentirse digno ante la familia y la sociedad en la que se inserta.

"El trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad"
Voltaire

domingo, 30 de abril de 2017

El sexo de los ángeles - Mario Benedetti



El sexo de los ángeles

   Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y las mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizá signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.
   Otra versión, tampoco confirmada pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos ( por la mera razón de que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir, con las adecuadas.
   Así, cada vez que ángel y ángela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales.
   Y si ángel, para abrir el  fuego dice : "semilla", ángela, para atizarlo responde: "surco". Él díce "alud", y ella, tiernamente: "abismo".
   Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.
   Ángel dice : "madero". Y Ángela: "caverna".
   Aletean por ahí un Angel de la Guarda, misógino y silente, y un Ángel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.
   Él dice "manantial". Y ella "cuenca".
   Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y  allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa.
   Ángel dice: "estoque", y Ángela, radiante: "herida". Él dice: "tañido", y ella: "rebato".
   Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y los nimbos, se estremecen, tremolan,  estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.

                                                      MARIO BENEDETTI

¿Quién fue Héctor Panizza?

Nacido en Buenos Aires, Argentina, el 12 de agosto de 1875.
Falleció en Milán, Italia, el 27 de noviembre de 1967.
Fue un compositor y director de orquesta argentino de trascendencia internacional. Uno de los máximos directores de ópera de la primera mitad del siglo XX. Es básicamente asociado con el Teatro Colón de Buenos Aires; La Scala; Covent Garden; Chicago y el Metropolitan Opera.
Compuso cuatro óperas entre ellas la popular "Aurora".

Estudió primero con su padre (chelista de la orquesta del Teatro Colón) Becado por el Gobierno Argentino se trasladó a Italia para estudiar en el Conservatorio Giuseppe Verdi, de Milán, donde obtuvo su diploma y el primer premio en piano y composición.
Hizo su debut como director en Roma en 1899 y pronto ganó sus laureles como compositor de ópera en Génova, en donde una de sus tempranas composiciones fue interpretada con suceso. Dirigió luego por toda Italia, España y Sudamérica.
En 1916 dirigió en Turín el estreno mundial de "Francesca da Rimini" de Riccardo Zandonai.
Arturo Toscanini lo contrató como director musical de La Scala entre 1921 - 29 y 1930 - 32 y, la Lyric Opera of Chicago entre 1922 - 24.
En el Metropolitan Opera de Nueva York sucedió a Tullio Serafin. Debutó en 1934 y permaneció por ocho temporadas dirigiendo 26 óperas y 231 funciones, trabajando con Rosa Ponselle y Enrico Caruso entre otras estrellas del firmamento lírico de la era.
Como compositor escribió la trilogía del medioevo italiano con libro de Luigi Illica, la ópera Aurora con libreto de Illica y Héctor Quesada, estrenada en la temporada inaugural del Teatro Colón en 1908 (y repetida la siguiente con la diva rumana Hariclea Darclée) y la ópera Bizancio estrenada en el Colón en 1939.
Panizza actuó en el Teatro Colón en 1908, 1909, 1921, 1927 (dirigiendo entre otras a Claudia Muzio en Tosca y La Bohème), 1929 (Turandot con Rosa Raisa y Georges Thill y Madame Butterfly con Gilda dalla Rizza entre otras), 1930, 1934 (El barbero de Sevilla con Tito Schipa y Lily Pons, Carmen con Gabriela Besanzoni), 1935, 1936, 1939 (Borís Godunov, La Traviata con Bidú Sayao, Macbeth con Alexander von Sved y Hina Spani, Turandot, Aída y el estreno de su ópera Bizancio las tres con Gina Cigna), 1942 (Aida y Simón Boccanegra con Zinka Milanov y Leonard Warren), 1943 (Falstaff con Leonard Warren, etc), 1944 (Bizancio con Delia Rigal), 1945(Aurora con Delia Rigal), 1946, 1947(Tosca y Andrea Chénier con Maria Caniglia y Beniamino Gigli), 1948, 1949, 1951, 1952 (Madame Butterfly con Victoria de los Ángeles entre otras), 1954 y 1955.

Nota: El aria Alta en el cielo o Canción de la Bandera, perteneciente a la ópera Aurora del compositor y director argentino Héctor Panizza (1875 - 1967), es utilizada en Argentina como canción de saludo a la bandera (se la conoce también como Saludo a la bandera u Oración a la bandera).

La ópera Aurora fue un encargo del gobierno argentino para la primera temporada del Teatro Colón, originalmente en italiano con libreto de Luigi Illica, autor de los textos de La boheme y Madame Butterfly entre otros éxitos de la época, es considerada la primera ópera nacional argentina.
Fue estrenada el 5 de septiembre de 1908, en el Teatro Colón de Buenos Aires bajo la batuta de su autor con el célebre tenor Amadeo Bassi como el héroe Mariano.
En 1943 fue traducida al español por Héctor Quesada y Ángel Pettita y reestrenada en la versión en castellano en 1945. Posteriormente un decreto nacional declaró el aria como Saludo a la bandera.
Aurora fue repuesta en el Teatro Colón en 1965, 1966, 1983 y 1999.
El aria ha sido un sonado éxito para tenores contemporáneos como José Cura y Darío Volonté y ha sido usada en películas como Garage Olimpo de Marco Bechis en la versión original cantada por Elvira de Gray.

Argumento de la ópera
La ópera de tres actos es trágica y relata la historia del patriota Mariano, quien, enamorado de la bella Aurora, hija del jefe español Don Ignacio, lucha por la expulsión de los realistas de su joven patria. Con el nombre de Aurora, simboliza la aurora de Mayo de la revolución argentina, el despuntar de la patria, con el nombre de la desventurada muchacha, convertida por amor, al credo de la libertad de su amante.